10 Propuestas para Hacer La Paz

La Fundación Berghof, el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep/Programa por la Paz) y el Instituto de Investigaciones para la Gobernanza (IRG) conformamos un grupo de investigación que estudia procesos regionales de concertación de políticas públicas y agendas sociales relacionadas con el logro de la paz y la promoción del desarrollo económico. Estas son 10 lecciones aprendidas para el diseño de la fase de implementación de acuerdos de paz en Colombia.

 propuestas para la paz

Colombia se caracteriza como un ”país de regiones” y ello se manifiesta tanto en la dinámica del conflicto armado como en los esfuerzos de construcción de paz. Las dinámicas del conflicto armado y la constelación de actores involucrados han sido muy diversos y han tomado particularidades propias conforme a las regiones en las que tienen lugar.

Según nuestras experiencias y aprendizajes, así también lo han sido los procesos de construcción de paz, que suponen dinámicas regionales específicas que van más allá de la mesa de negociación nacional. Una paz duradera y sostenible requiere que la paz sea construida en distintas fases (exploratoria, de negociación, de construcción de paz luego de los acuerdos), en distintos ámbitos (local, regional, nacional e internacional) y por distintos actores (tanto los actores armados involucrados en el conflicto armado como los actores institucionales y civiles que no tienen responsabilidad directa en la confrontación armada).

Han transcurrido un poco más de dos años del proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC en La Habana, Cuba. La ruta de este proceso, consignada en el ”Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, ha venido desarrollándose; las partes han dado a conocer a la opinión pública acuerdos parciales en los temas del desarrollo agrario integral, participación política y el problema de drogas ilícitas. Están en curso el tema de víctimas y lo asuntos referidos a mecanismos de implementación, verificación y refrendación de acuerdos. Se ha iniciado también un proceso exploratorio con la guerrilla del ELN, anunciado por el Presidente Santos, del cual se espera la formulación de la agenda y la metodología del proceso de diálogo.

El hecho de ”negociar en medio del conflicto” hace más complejo el proceso. No obstante las dificultades, el conjunto del país espera que las partes permanezcan en las mesas y afiancen su compromiso y la intensión de llegar a un acuerdo final de paz. El gran reto será hacer sostenibles los acuerdos de paz alcanzados y lograr ”aterrizarlos” a las condiciones específicas de las regiones. Esta fase de implementación regional exigirá de procesos de negociación y construcción de consensos que hagan viable una dinámica de paz en las regiones más conflictivas.

La fase de implementación demandará, a su vez, procesos de participación de la sociedad civil, que deben ir más allá de los mecanismos de consulta que se han utilizado hasta el momento, tanto a nivel web1 como a nivel de foros temáticos, mesas regionales/ nacionales y la participación de las víctimas en La Habana.

Más allá de los aportes que se han dado hasta el momento, ciertamente importantes, se requiere una participación activa de líderes políticos y organizaciones sociales para construir los consensos necesarios que pongan en marcha dinámicas realistas y sostenibles de paz en cada región. Es decir, la perspectiva regional, como se ha dicho2, cobra realce en el proceso de construcción de paz a futuro, en tanto se requerirá un tratamiento diferencial para la implementación de los acuerdos, dado que las regiones presentan conflictos con características particulares, que no son suficientemente contemplados en una agenda de negociación nacional. A la vez, en el conflicto armado que ha vivido Colombia, las regiones han sido el escenario de disputa por el control territorial y el establecimiento de hegemonías de orden político, económico y social.

Así, en una perspectiva de construcción integral de paz (paz positiva)3, consideramos que la fase de implementación de los acuerdos no debe darse únicamente en clave de finalizar la guerra y facilitar la reinserción de los combatientes (paz negativa). Yendo más allá, debe enfocarse a la reconstrucción de las regiones, reconociendo dinámicas propias de carácter político, económico, social y cultural, buscando la integración de éstas entre sí y con la nación, para lograr una paz estable y duradera como proyecto nacional.

En el proceso actual con las FARC, en la fase de implementación de los acuerdos (fase 3), se considera que se deben asumir en gran medida estos retos. En el escenario que se daría en Colombia tras la firma de acuerdos entre el Gobierno y las FARC y posiblemente con el ELN, es necesario abrir escenarios públicos de concertación regional, que pongan en relación a los actores del sector oficial, el sector privado, la comunidad internacional y los diversos sectores de sociedad civil para avanzar en la construcción de paz, de tal manera que se responda de forma concreta a las particularidades regionales.

Este documento busca recoger algunas propuestas al proceso de paz en curso en Colombia a partir del trabajo de investigación conjunto que han realizado el Cinep/Programa por la Paz, la Fundación Berghof y el IRG. Se trata de la investigación Aprendizajes para la concertación de las agendas de paz y desarrollo entre actores sociales en fronteras conflictivas. Norte de Santander y andén pacífico nariñense colombiano (1997-2011) adelantada entre 2011 y 2013. Los hallazgos de este trabajo confirman cómo estas tres subregiones, en particular el Pacífico nariñense y el Catatumbo, conforman una zona periférica y marginada del país, caracterizadas por la debilidad institucional y una exclusión económica y política que ha favorecido la consolidación de modelos extractivistas, economías ilegales de la coca y grupos armados al margen de la ley.

La investigación pone en evidencia cómo la agudización del conflicto armado ha transformado los motivos y repertorios de la movilización social y da cuenta de cómo las promesas incumplidas y demandas sociales no atendidas por el Estado colombiano en estos territorios (p.ej. infraestructura, impacto de las economías extractivistas, etno-territorios y derechos humanos), han sido utilizadas por los grupos guerrilleros para legitimar sus acciones por más de 50 años.

No obstante, la capacidad de las organizaciones sociales locales para emprender procesos de concertación en estas tres subregiones de Colombia, ha demostrado importantes alcances aún en periodos tan intrincados como la entrada del paramilitarismo. La formación política y de identidades colectivas alrededor de un objetivo común, la intermediación, la cohesión interna, la creación de códigos y la conformación de nuevos actores, son sólo algunos de los mecanismos de mayor efectividad utilizados por las iniciativas de paz en Tumaco, Cúcuta o el Catatumbo, para encarar la agudización de la violencia política y la pobreza.

Se requiere una comprensión compleja del conflicto armado y de la construcción de paz en Colombia, lo que exige a la vez una apuesta metodológica por desarrollar estudios regionales que exploren y reconozcan las diferencias en los procesos de configuración regional y las variaciones de las acciones y relaciones entre actores sociales, económicos y políticos en los diferentes territorios del país. Es allí donde toma sentido la frase de construcción de paz en y desde las regiones a la que invita el presente documento.

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