Relatoría Foro El Caracazo – Marino Alvarado en Librería Lugar Común

Relatoría

Foro El Caracazo
Librería Lugar Común
Foto: Rodrigo Blanco. LLC

Foto: Rodrigo Blanco. LLC

Marino Alvarado. Provea. 25 años de trabajo en Derechos Humanos.
¿Qué fue lo que pasó para llegar a El Caracazo?
  • Hay que ir antes de El Caracazo. Sucedieron dos acontecimientos clave, que fueron un impulso a la rebelión popular. Antes de El Caracazo, en el año 88, invitaron a Arturo Úslar Pietri a un programa de TV donde dijo que sobre la corrupción: “los que no somos corruptos, somos pendejos”. Una programa de esa magnitud causó mucho impacto y copó las primeras planas. Eso genero “la marcha de los pendejos”, donde se movilizaron muchos sectores sociales. Fue una interpelación al poder y a la corrupción. Eso fue significativo.
  • Luego ocurrió otro hecho trágico: la “masacre de El Amparo”. Eso en Colombia lo denominan “falsos positivos”. Presentaron como guerrilleros a 14 pescadores que fueron asesinados en El Amparo (Edo. Apure). Fueron presentados como guerrilleros asesinados por fuerzas de seguridad que defendían al país. Allí participó un personaje con amplio historial de violación de derechos humanos como López Sisco, pero también Rodríguez Chacín, que es hoy gobernador de Guárico. El gobierno de Lusinchi, en su momento, lo presentó como un gran triunfo. A los planificadores se les olvidó que podía haber sobrevivientes. Ellos dos contaron la verdad. Hubo en su momento una gran solidaridad de los medios de comunicación, hubo periodistas que dieron la cara y lograron entrevistar a los dos sobrevivientes, y entonces el pueblo pudo conocer la otra cara de esa masacre. Eso movilizó al país y movilizó a los estudiantes, que se lanzaron a la calle a exigir castigo para los culpables de la masacre.
  • Después vino el proceso electoral de diciembre de 1988 que ganó Carlos Andrés Pérez con una amplia votación. Allí se dio “la coronación” de CAP, porque fue un acto muy vulgar en el gasto que se hizo para traer mandatarios de todo el mundo a ver el acto. El presidente Pérez anunció una serie de políticas que iban a golpear el bolsillo de los sectores mas populares. Por ejemplo: el aumento en servicios básicos (electricidad, teléfono, transporte) además de un pequeño aumento de la gasolina, aunque iba a ser progresivo. En ese país que había votado por CAP de manera masiva, se rompió lo que por lo general, cuando los gobiernos comienzan, se llama “luna de miel”, que son los 3 meses de expectativa. Esa luna de miel esperada con CAP se vieron saboteadas por estas medidas de Pérez. Allí comienza una protesta que arranca en la ciudad de Guarenas, porque el aumento de la gasolina significó también un aumento de los pasajes.
  • No fue una protesta tan espontánea porque el movimiento estudiantil ya había coordinado varias protestas contra esos aumentos. Sin embargo tampoco fue planificado, porque el epicentro estuvo en Guarenas, donde no se esperaba ese foco. Esa rebelión en su momento sí fue televisada. No fueron actos movidos por teléfonos ni Twitter ni nada de eso, pero la TV y la radio sí mostraron lo que estaba sucediendo.
  • Además, mostraron que la gente empezaba a saquear. Mientras tanto, en Caracas, la policía metropolitana tenía dos días de huelga por aumento de salarios y falta de chalecos. Lo que ocurrió fue que la policía se sumó a la protesta, incluso participaron de los saqueos… o los toleraron. Por otro lado, algunos empezaron a reprimir. Sin embargo esas protestas se extendieron por todo el país.
  • Ante ese cuadro, se cometió el error de sacar a la Fuerza Armada a la calle. Hubo fosas comunes. Las organizaciones de DDHH calculamos casi 1000 asesinatos en todo el país. Sólo en Caracas hubo 600. Podíamos ver cuerpos flotando en el Guaire o gente muriendo a las orillas de las vías, sin atención. Sacaron al ejército a la calle y el ejército empezó a disparar.
  • Mucha gente, además, murió en su casa sin haber participado en los actos de calle, porque las balas de FAL pueden atravesar paredes, más aún las de las casas humildes.
  • Allí hubo un uso desproporcionado de la fuerza. Se sacaron tanques y armas largas. Los militares parecían estar en guerra, pero contra un pueblo. Quedó demostrado también la cantidad de balas que había en los barrios de Caracas. Los malandros también enfrentaron al ejército, por eso fue que hubo también bajas del lado de los uniformados.
  • ¿Qué hay de común de aquel febrero sangriento 25 años después?
Uso desproporcionado de la fuerza. Usar la FAN para reprimir la protesta, cuando no está preparada para el control del orden público. A ellos los entrenan para liquidar al enemigo. Muchos en ese momento eran muchachos jóvenes, incluso en entrevistas dijeron que les divertía disparar.
¿Qué tenemos en común?
La gente, a pesar de la represión, siguió protestando. Era impresionante la represión, y la gente iba conociendo las cifras, pero seguían en la calle. Tuvieron que suspender garantías, militarizar las ciudades. Está demostrado que la represión no para al pueblo.
¿Qué hay de distinto?
En estas protestas no ha habido saqueos salvo en algunos lugares. La incorporación de los sectores más pobres no se ha dado al menos en Caracas. El país no es la plaza Bolívar ni Altamira de Caracas. En otras ciudades de las provincias sí ha habido incorporación de sectores populares.
Otra diferencia es que en aquel entonces no hubo grupos paramilitares que actuaron junto a cuerpos de seguridad del estado para la represión. Los hemos visto disparando, lanzando lacrimógenos y deteniendo gente. Eso es muy peligroso porque con un cuerpo de seguridad tienes mandos y órdenes. Sin embargo estos grupos no responden sino a sí mismos. No podemos decir que hay una orden del Estado para su acción, pero sí se les permite actuar. No tenemos elementos para decir que es una política de estado, lo que sí es una política de estado es permitir su acción. Además, son cuerpos entrenados y armados en otros momentos por el mismo Estado.
En ese momento no había organizaciones de derechos humanos, ahora sí las hay.
Además, algo importante: en ese momento era difícil hacer reporterismo ciudadano. Hoy la gente con su celular está construyendo historias. Está mostrando imágenes de lo que no se quiere que se sepa. Rompen la censura. En aquellos años también se mandó a censurar, porque es un problema del poder. En aquel entonces, frente a la censura, sólo quedó radio bemba. Pero hoy la relación es distinta. Incluso el trabajo que armó Últimas Noticias con sus periodistas de investigación e insumos ciudadanos le dio en la madre al Gobierno, que ha tenido que cambiar su discurso y además tomar medidas, bajo la presión de la opinión pública, sobre la actuación armada de los cuerpos de seguridad del Estado.
Para finalizar: es importante de estas experiencias el tema de la impunidad. Sobre 1989 hay una deuda histórica de justicia. De esos cientos de muertos hay muchas familias que aún no saben dónde están sus asesinados. Hubo gente que los ubicó, pero no hay justicia aún. En este momento no debemos ceder en la exigencia de la justicia para que los responsables materiales e intelectuales paguen.
No podemos permitir otro febrero de impunidad. Ya tuvimos un abril de 2002 de impunidad, a pesar de las evidencias. No podemos permitir lo mismo en esta ocasión. Si algo debe ser una procura es el castigo a los responsables directos de la represión: el presidente Nicolás Maduro, la ministra Carmen Meléndez y el ministro Rodríguez Torres. Ellos son responsables que han ordenado la represión, porque todos los hemos visto ordenándola.
No permitamos que estos sucesos de 2014 terminen en impunidad. Reivindico además que el ciberactivismo en este caso es importante porque demuestra que pese a la censura, hay gente que puede y desea informar.
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