Reflexiones de Arturo Peraza sobre Venezuela

Oliver Parra | Quinto Día
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  • peraza arturoNi represión, ni presos resuelven la crisis del país. Tampoco la guarimba
  • El carisma de Chávez no se hereda
  • La crisis no es sólo del gobierno, es del Estado
  • En mi encuentro con los jóvenes de sectores pobres, lo que percibo es tristeza.

El Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela, el Padre Arturo Peraza, analiza y considera formas para abordar el diálogo y advierte: “O nos entendemos o nos matamos”.

Es aquí donde introduce como el Papa, el elemento de la Oración como punto de encuentro.

  • Yo quisiera subrayar algunos elementos de ese discurso y yo quiero subrayar dos frases, de ese discurso. En un primer momento él les dice: “El mundo es un legado que hemos recibido de nuestros antepasados, pero también un préstamos para nuestros hijos”. Y les dice: “hijos que están cansados y agotados por los conflictos y con ganas de llegar a los albores de la paz”. Esta primera frase nos hace darnos cuenta de quiénes somos, de dónde venimos. Venimos de un legado, sí, pero también de alguna otra forma lo que somos es unos poseedores precarios porque en el fondo somos deudores de nuestros hijos, se nos está prestando un mundo que debemos devolverle a unos hijos, ojalá sea un mundo en paz. Y lo digo por nuestro país también, porque quizás la frase tenemos que aplicarla al contexto de nuestro país y en ese continuo de aplicar, él les vuelve a decir: “para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra”. Y esta segunda frase del Papa indica que se necesita valor para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento, sí al diálogo y no a la violencia, sí a la negociación y no a la hostilidad, sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones, sí a la sinceridad y no al doblez. Para todo eso se necesita valor y fuerte ánimo. Esto segundo apunta hacia las mediaciones y es darse cuenta que requerimos ese valor para dar el paso de conseguir la paz, si es que es eso lo que queremos encontrar.

  • ¿Qué rescatamos de esa reunión, a futuro?
  • En principio el espíritu es mucho más importante que la estrategia, esto que yo estaba diciendo de enfocar el espíritu y lo digo, por nuestro país, nuevamente, claro que tenemos dificultades para el diálogo, incluso cuando la gente dice: no hay condiciones para el diálogo. No, no hay condiciones para el diálogo. Qué hay que hacer. Construir las condiciones para el diálogo.
  • ¿Cómo construimos esas condiciones?
  • Yo siento que nosotros estamos en esa misma disyuntiva. O yo hablo desde la Torre de Babel, que quiero construirme y quiero construir con los míos y que excluye al otro; o yo soy capaz de integrar al otro y construir desde el espíritu. Entonces, el trabajo del espíritu es muy importante y yo lo que me pregunto es, entre los venezolanos, nuestra sociedad y quizás por decir lo menos, no sólo la sociedad, sino los políticos, la gente común que está en la calle, estamos dispuestos a un espíritu de reconciliación, estamos dispuestos a buscar un camino que efectivamente nos vuelva a construir la Patria que nos merecemos. Porque por este camino, vamos es hacia el desastre.
  • ¿Usted qué piensa, estamos dispuestos?
  • Yo siento, yo creo que hay graves dificultades y que por eso necesitamos la fuerza del espíritu y de la oración para poder trabajar en esa disposición.
  • ¿Cómo queda la sociedad, tras la “patada” a la Mesa?
  • Profundamente golpeada, no hemos sido escuchados por nuestros dirigentes políticos, esta sociedad está clamando por la paz, está clamando por la convivencia, no pueden pretender los dirigentes políticos llevarnos a una situación de enfrentamiento como nos están llevando. Sí creo que hay que ser muy claros, la dirigencia política tiene una responsabilidad en torno a construir las condiciones de diálogo político, no basta sólo el diálogo económico, no basta sólo en el diálogo en algunos sectores, requiere diálogo político también.
  • ¿Una crisis de Estado o una crisis social?
  • El modelo que sostuvo el ciudadano Presidente Hugo Chávez Frías es un modelo que calzaba con su personalidad, esto en América Latina se conoce como personalismo político y depende mucho de un líder carismático. El Presidente Chávez fue un hombre carismático y ese elemento carismático le dio una fuerte legitimidad, pero uno no sucede en el elemento carismático, esas sucesiones no ocurren y por tanto quizás el modelo de legitimidad que tuvo el Presidente, pues no se ha dado en este momento, y eso está generando la crisis que estamos viendo y que estamos padeciendo los venezolanos. Esa crisis, de alguna u otra manera tiene que ser solventada en la medida en que efectivamente los distintos agentes políticos puedan lograr generar un nuevo modelo de legitimidad política y social, eso es lo que uno esperaría que el diálogo político pueda llegar a consensuar, pero no lo hemos consensuado como yo he tratado de mencionar. Qué significaría consensuar esta nueva estructura, yo creo que pasa por crear efectivamente un nuevo estado de derecho. Lo menos que puedo decir es que de manera reciente la relatora de la ONU para el tema, por ejemplo, de libertad del Poder Judicial, independencia del Poder Judicial, hace señalamientos serios. Pero como ese hemos tenido otro conjunto de señalamientos que nos van diciendo que el Estado venezolano tiene un problema, no es solamente el Gobierno, es el Estado en su conjunto y yo creo que cuando uno tiene un problema de esa magnitud, el diálogo lo tiene que abordar. No nos hace bien como sociedad acallar los problemas, es un problema de derechos humanos, acallar ese problema no hace bien. También si es verdad o es cierto que agentes políticos de la oposición están jugando fuera del marco democrático, tenemos un problema, tiene un problema la oposición. Entonces, qué sucede, que la única manera de abordar este tipo de problemas no es ni reprimiendo, ni poniendo presos; ese tipo de acciones unilaterales lo único que hace es reforzar por acción reacción, la misma dinámica. El modelo para poder superar estas condiciones es dialogar y poder llegar a consensos, el diálogo no es solamente encontrarnos para hablar, el diálogo es lograr los consensos necesarios para poner a funcionar el país en el bien y en el interés justamente de los más pobres, que son los más golpeados con este tipo de situaciones.
  • ¿Usted que se mueve en otros escenarios, cuando este análisis pasa a la sociedad que no es una sociedad intelectual, sino una sociedad de adolescentes, una sociedad de pueblo, de menos favorecidos de la sociedad, qué es lo que se percibe ahí?
  • Tristeza. Esa sería la palabra, yo cada vez percibo más incertidumbre, tristeza, hay una sensación de no saber hacia dónde vamos, incluso en gente que son amigos, son cercanos o se profesan cercanos al actual Gobierno; pues existe esa misma incertidumbre, esa sensación y ese deseo de que se pudiera proyectar un país hacia adelante.
  • ¿Sobre qué bases sustentan esa tristeza, sustentan ese pesimismo?
  • No, yo creo que el pesimismo está sustentado sobre la carencia de bienes necesarios, el hecho de la disfuncionalidad del Estado en distintos ámbitos. Ellos sienten que no hay horizonte en donde poder enganchar sus expectativas. Esta misma situación de manifestaciones públicas en donde, en algunos casos, hay acuerdo del por qué yo estoy manifestando; aunque no están de acuerdo con las formas, están de acuerdo a veces del por qué se está manifestando. Recuerda que la manifestación no solamente tiene un carácter político, digamos partidista, hay gente que está manifestando porque no tiene agua, hay gente que está manifestando por razones de la inseguridad. Es lamentable que uno se ha conseguido manifestaciones que han ocurrido porque han matado a un jeepsero, porque han matado o han atracado a una maestra e igualmente el modo de reacción del gobierno es reprimir esa manifestación. Yo siento que eso no ayuda, tú tienes que oír los problemas que la gente está tratando de manifestar, de decir, de expresar y no nos ayuda el cerrarnos simplemente sobre un modelo político publicitario, donde yo trato de vender las bondades de lo que yo creo y trato de denigrar la contraparte. Ese modelo no nos va a ayudar a caminar hacia ninguna dirección.
  • ¿Cuándo le plantean frente a la televisión las denuncias de que en Venezuela se está gestando un proceso de desestabilización contra el Gobierno del Presidente Maduro, contra la legitimidad de la Presidencia de la República y se cita a personas, se muestran documentos, a usted qué le viene a la mente?
  • El primer problema es que eso se debe tramitar ante los órganos jurisdiccionales, pero entonces tienes el problema, si no creaste órganos jurisdiccionales con suficiente independencia y credibilidad tienes de nuevo un problema bastante serio. Ese es el drama de no tener estado de derecho. Cuando tienes estado de derecho tienes órganos ante los cuales los ciudadanos en general, podemos considerar, bueno, pero se hará justicia, pero si tú tienes un órgano jurisdiccional en el cual el Gobierno venezolano no ha perdido ni un solo caso, te van pidiendo bastante. Por eso uno insistiría en que es necesario trabajar el estado de derecho como problema, es necesario trabajar el problema del Poder Judicial y la independencia de los órganos del Poder Judicial, es necesario trabajar una comisión de la verdad seria, que pueda abordar estos temas.
  • ¿Se abre la puerta a un escepticismo peligroso?
  • Sí, muy peligroso.
  • ¿Por qué y usted lo ve en las encuestas, no hay satisfacción con ningún sector político para el Gobierno y no sube la oposición, es la gente que busca un mesías y eso es igualmente peligroso?
  • O un mesías o eventualmente simplemente no consiguen canalización para sus inquietudes y eso es igualmente peligroso, porque cualquier boquete por donde se abra, como tú dices, yo no sé si un mesías, pero cualquier boquete que se abra en una represa, por allí va a correr el río y eso puede ser muy, muy grave, porque normalmente eso genera desastre.
  • Usted dice en su análisis que no necesitamos tener una dictadura en este país o una situación de sangre para darnos cuenta que somos ciudadanos que queremos democracia. ¿Qué quiso decir usted ahí, a dónde nos lleva esa reflexión?
  • Sí, porque uno quiere evitar justamente esa escena. Por qué se dice eso, porque se quiere evitar el peor drama que es una dictadura. y por qué, porque las anarquías pueden llevar a las dictaduras. En política las anarquías se responden con dictaduras normalmente y eso sería una desgracia en nuestro país.
  • ¿Los fundamentalismos también?
  • Por eso mismo es que tenemos que buscar caminos de diálogo, o sea, yo entiendo que existe una gran dificultad, pero peor es la situación de diálogo que tienen allá en Tierra Santa, y lamentablemente Tierra Santa es una tierra además ensangrentada. No sólo ensangrentada porque Jesús tuvo que dejar correr su propia sangre durante el dominio del imperio romano, sino que hoy en día sigue siendo una tierra ensangrentada. Yo veo mi país, y yo digo, sí tenemos un problema de sangre por la anomia de la violencia delincuencial. Lamentablemente esto ha calado a que ahora la razón política también ha empezado a cobrar sangre.
  • La ideología de la democracia se centra en la tolerancia y el diálogo, ¿de acuerdo?
  • Claro, por eso, es el diálogo y la tolerancia en donde el otro es importante y el otro tiene derecho a la existencia, a la manifestación y efectivamente a lograr también modificaciones en el campo político, justamente a base de la búsqueda de la razón. La democracia no es simplemente la imposición de la mayoría, eso es un elemento para algunos aspectos de la democracia. Pero la democracia fundamentalmente es la búsqueda de la razón a través del diálogo parlamentario y del diálogo en general en la sociedad.

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Acerca del autor

Arturo Peraza sj

Jesuita. Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela desde 2010. Abogado y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela. Exdirector de la Revista SIC.