Papa Francisco hace un llamado a la paz al llegar a Tierra Santa

  • Francisco viaja a Jordania, Palestina e Israel en medio de la tensión política y religiosa
  • Los judíos ultraortodoxos han iniciado una ola de violencia por la soberanía del Cenáculo
  • Bergoglio viaja por primera vez en su séquito junto a un rabino y un líder musulmán
  • El Papa se reunirá primero con Abu Mazen y visitará un campo de refugiados de Dheisheh

Irene Hernández

  Hay que “seguir esforzándose por lograr la tan deseada paz” en Oriente Próximo, y para conseguirla “es necesario y urgenteencontrar una solución pacífica a la crisis siria” y “una justa solución al conflicto entre israelíes y palestinos”. Esa es la receta para lograr la paz en una de las zonas donde se respira más odio del planeta que Francisco ha lanzado nada más llegar esta mañana a Ammán, la capital de Jordania. Se trata de la primera etapa de su viaje a Tierra Santa, un viaje que el domingo le llevará a los Territorio Palestinos y el lunes a Israel.

El Papa ha sido recibido a su llegada a Ammán por el rey Abdallah II en el palacio real. Allí, en la salón de ceremonias, Francisco ha tenido un encuentro con unos 300 representantes de las principales representantes políticos, diplomáticos y religiosos de Jordania. Hablando en italiano, el Papa ha señalado que constata “con dolor que sigue habiendo fuertes tensiones en la región medio-oriental” y ha animado a las autoridades a continuar trabajando por la paz, pero dejando claro que lograr una paz duradera pasa por poner fin a la guerra que desde hace ya tres años está devastando Siria y por encontrar una solución justa al conflicto palestino-israelí.

De hecho, el Papa ha agradecido a Jordania sus “generosos esfuerzos” a la hora de acoger a refugiados palestinos, iraquíes y de otras zonas en crisis, “en especial de la vecina Siria, destruida por un conflicto que esta durando demasiado tiempo”, en palabras de Francisco. “Esta acogida merece el reconocimiento y la ayuda de la comunidad internacional”, destacó.

El Pontífice también ha hecho un llamamiento a favor de la libertad religiosa, algo que no todos los países de Oriente Próximo respetan y garantizan. Para el Papa la libertad religiosa “es un derecho humano fundamental”, que abarca tanto la libertad individual como colectiva de seguir la propia conciencia en materia religiosa, como libertad de culto, la libertad de elegir la religión que se estima verdadera y de manifestar públicamente la propia creencia. Ha dejado claro su firme deseo de “que sea tenido en gran consideración en todo Medio Oriente y en el mundo entero”. Francisco ha aprovechado para renovar su ”profundo respeto y consideración a la comunidad musulmana”.

Predicando con el ejemplo, en este viaje Francisco ha decidido hacerse acompañar por un musulmán y un rabino judío, para dejar palmariamente claro de que habla cuando habla de diálogo interreligioso.

Posteriormente, el Papa se ha dirigido al estadio Internacional de Ammán, que ha recorrido a bordo de su ‘papamóvil’ abierto y donde oficiará misa.
Durante el vuelo que le ha llevado a Ammán, el Papa ha saludado a los 70 periodistas que le acompañan en el avión (este es el viaje que más solicitudes ha tenido por parte de la prensa después del de Benedicto XVI a Turquía tras el malestar que desencadenaron en el mundo musulmán su discurso de Ratisbona). “Buenos días, gracias por vuestra presencia. Por vuestra ayuda, vuestro servicio, gracias… “, ha dicho, recordando que ya en el viaje a Brasil bromeó con que los periodistas leones que no mordían. “Éste será un viaje muy intensoy para vosotros especialmente, que debéis mirar, escribir, pensar y tantas cosas. Os doy las gracias. En el vuelo de regreso, aunque alguno de vosotros ha dicho que será ‘masacrante’, tengo intención de dar una rueda de prensa y responder a vuestras preguntas”.

Periplo de tres días

En el periplo, un maratoniano viaje de tres días, visitará Belén, Tel Aviv y Jerusalén. La llegada de Bergoglio está cargada de simbolismopor el aumento de tensión que vive la zona tras la ruptura del proceso de paz árabe-israelí y por la ola de violencia que ha sufrido la comunidad cristiana a manos de ultraordoxosos radicales en los meses previos a su visita.

El avión de Alitalia (el A321 ‘Piazza Duomo-Lecce’) ha aterrizado a las 13h (12 hora peninsular española) en el aeropuerto ‘Queen Alia’ de la capital jordana, donde ha sido recibido por miembros de la familia real hachemí que entregaron al Papa flores y le condujeron al palacio Al Huseini, donde le esperaban los reyes, Abdalá II y Rania, informa Efe.

Tras la recepción oficial, y un pequeño descanso, el Pontífice oficiará misa en el estadio nacional de Ammán, como ya hicieran Juan Pablo II y Benedicto XVI, ante miles de personas y dar su primera comunión a 1.400 niños. Allí celebrará una homilía y enviará su primer mensaje de paz y confraternidad en la región, con especial atención a los menos favorecidos y aquellos que sufren las consecuencias de la violencia, la desposesión y los conflictos.

Antes de poner un pie en los santos lugares del cristianismo, el Papa argentino ya realizó dos gestos importantes. El primero, elegir un país árabe para iniciar su viaje y visitar Palestina antes que Israel. El domingo 25 de mayo, el Pontífice se trasladará en helicóptero de Amán a Belén, donde se encontrará con el presidente del Estado Palestino, Abu Mazen. Además, Francisco acudirá al campo de refugiados de Dheisha, un gesto que ha sido interpretado por los palestinos como un reconocimiento a la situación que vive su pueblo.

Bergoglio se convierte así en el cuarto Papa en pisar Tierra Santa tras Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. De hecho, el motivo oficial de la visita es celebrar el 50º aniversario del encuentro entre Pablo VI y el patriarca Atenágoras. Un abrazo histórico que Francisco repetirá con el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, en Jerusalén, su última parada antes de su regreso. Allí se reunirá con el gran muftí, visitará el Muro de las Lamentaciones y el memorial de Yad Vashem. También se encontrará con el presidente israelí, Simon Peres, y con el primer ministro, Benjamin Netanyahu.

A diferencia de Jordania y Palestina, en territorio israelí no hay previsto ningún acto multitudinario, aunque el plato fuerte se reserva para el final: la misa del Papa en el Cenáculo, la segunda en 500 años. La soberanía del lugar donde se celebró la Última Cena ha desatado la ira de los judíos ultraortodoxos, que han atacado templos y han iniciado una campaña de vandalismo contra la comunidad cristiana. La tradición judía sitúa allí la tumba de David, y los radicales consideran una “catastrofe” compartir el templo con los católicos. La tensión política y religiosa está por tanto en el itinerario. Quizá por eso Francisco, que va a ‘papamóvil’ descubierto, ha pedido a los fieles que recen por él.

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