La otra versión

Texto del director del diario Últimas Noticias, respecto a la nota “Lo que hay detrás de las guarimbas”, que no fue publicada en su cuerpo de investigación.

Eleazar Díaz Rangel

Dudé sobre si reservaba espacio para este comentario, pero ha sido tan abundante lo circulado por la red social contra mí, como periodista y director de Últimas Noticias, apoyado en una versión unilateral de un episodio cotidiano en cualquier medio, que decidí escribirlo. Confío en que despejará dudas entre quienes de buena fe pudieron creer en esas opiniones; por supuesto, no tiene esa intención respecto a quienes por meras posiciones políticas se hicieron eco de tales deformaciones de los hechos.

El martes 11 de marzo, a las 2:57 pm le escribí a Tamoa Calzadilla:

“En relación con la investigación sobre las guarimbas, te sugiero dividirla en dos partes: primero, sobre Caracas, cuántas son, dónde operan, cuáles han quedado inactivas, quiénes la integran (socialmente), cómo se financian, cómo se relacionan, efectos de sus acciones, y otra parte, del interior, particularmente en San Cristóbal, Valencia, Mérida, Maracaibo y no sé si alguna ciudad del Oriente, con preguntas similares. Por supuesto, esta parte requiere la participación de corresponsales”.

El resultado no tuvo nada que ver con esta pauta, pero después de leído y hacerle varias observaciones, seguí convencido de que, no guardando relación con mi sugerencia, en esas condiciones no podía publicarse. Se trataba de una exaltación a la guarimba, donde se equilibraban las partes sin considerar si una estaba al servicio de la ley y otra en contra.

Si hubo un asunto al cual el presidente de la Cadena Capriles, David De Lima, se había referido en sus tres intervenciones del jueves 6 de marzo, incluida una asamblea de la Redacción Única, era el de las guarimbas que ofreció como ejemplo de lo que no podíamos estimular ni promover en nuestras marcas.

El trabajo terminaba así: “Un GNB joven cuenta: ‘Mi mamá, del Zulia, tiene que calarse la misma cola que la que hacen estos chamos para comprar cualquier pote de aceite. Yo creo que ellos tienen razón, pero a veces se pasan’. Se arregla el chaleco antibalas. Mañana será otro día”. Esa misma noche, “chamos” como ellos, o manifestantes como se les llama, asesinaron a otro capitán de la GNB, para agregarlo a los cuatro efectivos militares muertos por la acción de guarimberos.

Quedaba la posibilidad de trabajar más a fondo la materia y aproximarse a la propuesta formulada por mí del martes 11. Pero se prefirió, por razones más políticas que periodísticas, utilizar ese episodio en la red social. Habían encontrado la oportunidad de atacarme directamente, a De Lima y al periódico, y tratar de enlodar mi honesta trayectoria periodística, y mi posición política, por la cual persecuciones y años de cárcel he pasado.

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