Cooperativismo y superación de la pobreza

Foto: Alejandra Abreu

Nelson Freitez

En algunas áreas de la vida del país las alternativas para enfrentar los problemas que afectan a nuestra población ya han sido elaboradas e implementadas con efectividad por grupos de la misma. Así como el Programa de Hogares de Cuidado Diario surgió en los años 70 como producto de la observación de la forma como familias populares resolvían el resguardo de hijos de la mujer trabajadora, distintos problemas han retado la iniciativa y capacidad de gestión de agrupaciones sociales motivando la búsqueda de soluciones.

 

El cooperativismo larense creador desde los años 80 de las Ferias de Consumo Familiar, como circuito integrado de productores agrícolas asociados, unidades de producción comunitaria y asociaciones de consumidores, se enfrentó en los años 90 a la necesidad de aumentar la producción agrícola de grupos campesinos que pudieran “arrimarla” a los puntos de venta en Barquisimeto. Esta necesidad correspondió a la que se le presentó a productores campesinos afectados por la devaluación de la moneda, el incremento de precios de insumos y la carencia de financiamiento.

 

Ante tales necesidades en la zona alta del Municipio Andrés E. Blanco -capital Sanare- la Cooperativa La Alianza y CECOSESOLA estimularon la asociación de productores sin tierra, arrendatarios, para que organizados pudieran vincularse a las Ferias arrimando su producción e integrándose en sus diversas instancias. A tal fin, el Fondo de Financiamiento creado por los productores ya integrados y CECOSESOLA les otorgaron créditos para la compra de terrenos y los incorporaron a los Comités de Comercialización y Asistencia Técnica.

 

Hoy estos más de 100 productores asociados -organizados en varias asociaciones civiles con personalidad jurídica e instancias de educación y vigilancia- han consolidado sus agrupaciones, han mejorado notablemente su capacidad productiva y sus activos y han elevado su nivel de vida familiar. Se han hecho plenamente cargo del esfuerzo por la transformación de sus vidas y de su comunidad, de forma organizada y responsable, integrándose a un vigoroso movimiento social.

 

Dejaron atrás la amarga vida del campesino arrendatario con el respaldo de la iniciativa organizada y solidaria de un movimiento social que ha venido transformando problemas en alternativas efectivas, sin dependencias ni tutelas estatales, religiosas o privadas. Razón tenía Paulo Freire “Sólo el pueblo salva al pueblo”.

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