Consulta por la calidad de la educación

Antonio Pérez Esclarín

escuela-bolivarFrente a los temores y resistencias de muchas personas  que ven en la Consulta Nacional por la Calidad Educativa un mecanismo para ideologizar a los hijos y convertir la educación en un instrumento de control, doy fe, como miembro de la Comisión Nacional nombrada por el Sr. Ministro del Poder Popular para la Educación, que la consulta busca incluir al mayor número posible de voces, para que, entre todos, podamos garantizar a todos una educación de calidad, como lo señala la Constitución Nacional y la Ley Orgánica de Educación.

La Consulta busca proporcionar líneas orientadoras para la formulación del currículo, para el diseño de políticas educativas nacionales y para la transformación del sistema educativo. 

En todas las reuniones de la comisión, que de hecho es expresión de la diversidad, el Ministro ha ido desmontando los prejuicios y miedos, y ha asegurado que le interesa oír a todos, incluso a los que adversan de frente las políticas del Gobierno, pues sin duda tendrán aportes interesantes, de modo que todos y todas participemos y seamos corresponsables de la más noble y hermosa de todas las causas, la educación. Ha reafirmado también, como lo establece el marco ético y legal de la Consulta, que “la educación está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad”.

Si la educación es la suprema contribución al futuro del país,  puesto que tiene que contribuir a prevenir la violencia, la intolerancia, la pobreza, el egoísmo y la ignorancia, todos deberíamos participar con espíritu positivo  en esta Consulta para aportar a que todos los estudiantes de Venezuela disfruten de una verdadera educación de calidad. Una población bien  educada es crucial si queremos profundizar la democracia y lograr un país próspero para todos. La educación es el pasaporte a un mañana mejor.

A todos nos conviene tener más y mejor educación, y que todos los demás la tengan. El papel del Estado es   liderar la puesta en marcha de un verdadero proyecto educativo, en coherencia con el proyecto de país bosquejado en la Constitución, capaz de movilizar las energías creadoras y el entusiasmo de toda la sociedad para garantizar a  todos no meramente educación, sino educación de calidad. Si la educación de calidad es un derecho, es también un deber humano fundamental.

Todos somos corresponsables y  debemos colaborar para que este derecho se cumpla en términos de equidad. La educación de calidad para todos, condición indispensable para la sana convivencia democrática, la productividad y el logro de instituciones eficaces, pasa a ser la estrategia fundamental del Estado y de la sociedad para incorporar plenamente a todas las personas al quehacer de la vida pública contemporánea. Las sociedades democráticas necesitan a todos sus ciudadanos y la vida democrática requiere de sujetos bien educados.

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