Casi 10 mil niños migrantes fueron detenidos en México en 2013

Majo Siscar | AnimalPolítico

niños migrantesLa mayoría de los niños migrantes que son detenidos en México acaban encerrados en las Estaciones Migratorias del Instituto Nacional de Migración, sin las condiciones necesarias para garantizarles sus derechos como infantes. De acuerdo con la legislación mexicana, cualquier menor migrante detenido debe ser canalizado inmediatamente al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) mientras se resuelve su situación migratoria, y si de manera excepcional son alojados en estaciones migratorias, se les deberá asignar un lugar adecuado.

En la práctica el año pasado 9 mil 893 menores de edad fueron retenidos en estaciones migratorias. Una cifra que dobla los 4043 niños detenidos en 2010, o los 4160 en 2011. En 2012 fueron 6107.

Estos datos, que reporta la organización Sin Fronteras, también revelan que cada vez son más los menores que emigran. La mayoría son centroamericanos, según explica la psicóloga del organismo, Carolina Carreño, quién asegura que en su monitoreo se han encontrado niños de 6 y 7 años que viajan solos y que acaban recluidos en las estaciones migratorias.
“Es verdaderamente alarmante, tiene que ver con la violencia que se vive en la casa, en la comunidad o relacionada con el crimen organizado. Muchas familias prefieren que el niño migre a dejarlos al amparo de las pandillas, que les recluten o los maten. O bien los niños deciden salirse o son niños que tienen familiares en los Estados Unidos y piden que se los lleven”, cuenta.

De los casi diez mil menores detenidos el año pasado, 7 mil 995 tenían entre 12 y 17 años, por lo que normalmente tienen áreas de adolescentes adjudicadas en las estaciones migratorias, pero mil 898 tenían menos de 12 años. 291 no iban acompañados.

El informe La ruta del encierro. Situación de las personas en detención en estaciones migratorias y estancias provisionales que presentará Sin Fronteras el  martes 3 de junio, cuenta el caso de una niña salvadoreña de 8 años y su hermano de 12, que viajaban a Estados Unidos para encontrarse con sus padres, a los cuales ya no recordaban porque desde muy pequeños se habían quedado al cuidado de su abuela. Viajaban solos en un autobús por Oaxaca cuando fueron detenidos por el Instituto Nacional de Migración, quién los llevó a la estancia provisional de San Pedro Tapanatepec.

La mañana siguiente fueron entrevistados por el equipo de Sin Fronteras. Ninguno de los dos sabía que iba a pasar con ellos pero todavía estaban tranquilos. Cinco días después los volvieron a encontrar en la estación migratoria de Oaxaca ciudad. Su talante había cambiado, se veían nerviosos, desaliñados, sombríos y tristes. La niña relató: “Es que mi hermanito llora todas las noches, porque ya quiere irse a nuestra casa”. El informe señala que “fue impactante su evidente afectación emocional, al recordar su imagen durante la primera visita a la Estancia Provisional en contraste con la segunda”.

Los testimonios de los migrantes detenidos en estancias migratorias relatan condiciones de encierro peores a las de una cárcel. El hacinamiento, la falta de espacios para la recreación, la mala comida, las condiciones insalubres, el aislamiento o incluso las celdas de castigo remiten más a un penal que a un centro transitorio de aseguramiento de migrantes cuyo único delito es cruzar México sin un documento que acredite su estancia legal en el país.

Pero estas condiciones empeoran para los menores por su mayor vulnerabilidad. Quiénes viajan con su familia deben poder acreditar una relación de parentesco, ya sea con un acta de nacimiento u otro documento que lo pruebe. Aún así, solo los niños muy pequeños pueden permanecer junto a sus padres, segregados por sexo. Las estaciones migratorias no cuentan con áreas familiares, sino que hay un área de mujeres, otra de hombres y otra para adolescentes mayores de 12 años. Sin embargo, frecuentemente los niños menores también son trasladados al área de adolescentes o en el caso de las niñas al área de mujeres. Si viajan solos, solo tienen derecho, como el resto de detenidos, a hacer una primera llamada para avisar a alguien.

“El contacto con el mundo exterior es fundamental para todas las personas detenidas, peroes especialmente delicado en los niños, niñas y adolescentes, para los cuales es fundamental asegurar el contacto con el exterior, las visitas y la realización de tantas llamadas como soliciten sin costo alguno”,

señala el informe de Sin Fronteras.

Mientras los adultos permanecen una media de dos semanas antes de ser repatriados –a no ser que interpongan algún recurso legal– en el caso de los niños las estancias se alargan, aún cuando no hay programas para atenderlos.

“La detención en los niños es mucho más agravante. No hay un programa, calendarización de actividades, o talleres que les permitan estar activos o que tengan un espacio de contención. Hay un mayor impacto a nivel emocional, no saben que va a pasar y se encuentran con personas totalmente desconocidas, les impacta en su propia identidad, en el desarrollo emocional,… hay niños que incluso nos han manifestado sus ganas de morirse”,

subraya la psicóloga Carolina Carreño y exige una atención diferenciada para ellos.

La proyección de las cifras no parece indicar que el fenómeno de la migración infantil vaya a descender, por lo que Sin Fronteras recomienda al Estado Mexicano “plantear alternativas a la detención que cumplan con las necesidades de este grupo específico. Más precisamente, se debe asegurar que exista lugar en el DIF para recibirlos o crear alianzas con otro tipo de albergues, y asegurar que las familias que viajan juntas puedan ser objeto de medidas alternativas a la detención migratoria”.

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