Pontifex: El papa que nunca estuvo

Luis Carlos Díaz

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Tras la renuncia de Benedicto XVI, la empresa que gestionaba su presencia en Twitter con una cuenta principal en inglés y traducción en 7 lenguas más, decidió dejarla en blanco temporalmente. Lo que hicieron fue borrar todos los tweets enviados y mantener sus millones de seguidores a la espera de que el nuevo papa la utilice.

La decisión es errada, aunque parte de un buen concepto institucional. Monseñor Paul Tighe, secretario del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, confirmó en un comunicado que las cuentas estaban inactivas pero no suspendidas. Dejarán la potestad de usarla o no al nuevo papa, cuando se escoja nuevamente a la máxima autoridad de la Iglesia Católica, y esperan que al menos utilice la misma cuenta.

Hasta allí hay un mensaje interesante: la cuenta @Pontifex pertenece al papa y no a la persona que ocupe el cargo momentáneamente. Separa lo personal de la investidura.

pontifex sede vacante

Sin embargo, no hay registro de que el Vaticano haya borrado las encíclicas de Benedicto XVI o sus comunicados. Por lo tanto, borrar los tweets de su cuenta fue desaparecerlo de Twitter. Quizás la empresa española de social media contratada por la Santa Sede no les avisó que cada tweet de @Pontifex generaba numerosísimos retweets que formaron parte de las cuentas personales de miles de fieles que los replicaron. Era una cascada informativa con reacciones de sus seguidores. Borrarlos fue suprimírselo también a ellos. Los millones de comentarios y respuestas que recibían esos tweets ahora quedaron huérfanos porque le responden a un vacío.

No costaba nada asesorarse mejor en cuanto a memoria digital. Si tanto tardaron en abrirle una identidad digital al papa en la Web 2.0, al menos pudieron despedirlo correctamente.

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