Notas de la coyuntura nacional: el mundo de lo popular

Jesús Machado

Entregas: 1. El PSUV. 2. La MUD. 3. Los militares.

La recepción desde el mundo popular del evento de la ausencia del Presidente ha sido de una paciente espera en medio de cierto grado de incertidumbre y angustia. La confianza en su posible recuperación le hace aguardar.

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La gran incógnita a resolver es: ¿Hasta cuándo el pueblo está dispuesto a esperar? Y si decide no hacerlo más  ¿Cuál será su reacción? Parte de la respuesta a esta vital interrogante estará en el modo como se administre información creíble sobre la salud del Presidente y su posible retorno.

El mal manejo comunicacional sobre el tema puede afectar la estabilidad política lograda hasta el momento.

El problema ha estado en que desde el bloque en el poder político se ha estimulado en exceso el culto a la personalidad pero no se ha logrado cosechar los frutos de la movilización exitosa del 10 de enero recién pasado. Bajo el lema de “Yo soy Chávez” se logró que muchas personas del pueblo se identificara aún más con el líder de la revolución bolivariana. Se ha reforzado el clientelismo político pero no se ha avanzado en profundizar la idea de: si el pueblo es Chávez, que el pueblo se autogobierne, trabaje, estudie y construya el socialismo.

A la par de estimular el clientelismo político; el culto a la personalidad del líder, se han olvidado de fortalecer las organizaciones populares, las discusiones en torno al programa del socialismo y la nueva sujetualidad revolucionaria popular. Los logros de la revolución se han utilizado más como parte de un chantaje político y no como la muestra de materialización de una propuesta política.

En situaciones de crisis política aguda, sin organización, sin firmeza político-ideológica aglutinadora, sin liderazgos carismáticos, que puedan conducir acertadamente la situación, colocan a los sectores populares en una masa de maniobra política muy dúctil. La dispersión de los sectores populares en una situación de crisis puede ser capitalizada fácilmente por los sectores de oposición.

Pero la propuesta de la oposición tendrá que ser mejor de lo que los pobres tienen ahora, ya se ha salido del barrio, del campo. Se han ocupado espacios. Ha habido forma, aunque limitada, de ejercicio de poder, (p.e. los consejos comunales). La reclusión a la vida privada para dejar la política en manos de profesionales no volverá a ser lo mismo.

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