Merecemos paz

Luisa Pernalete

Viriginia Riquelme, chófer de letras

Tomo prestado el título de una ONG nacida hace poco tiempo en Caracas, conformada inicialmente por mujeres que han perdido familiares a causa de la violencia: ¡Merecemos paz!

IV Encuentro de Constructores de Paz. 24 de mayo.

Todos los venezolanos y venezolanas merecemos paz. Merecemos poder salir sin  adelantar angustias y preguntarnos si regresaremos. Merecemos ver salir a nuestros hijos y nietos, al colegio o a  jugar en  la esquina, o a una fiestecita, sin tener que quedarnos rezando para que no les encuentre una bala. Merecemos que nuestros familiares mueran en su cama, por alguna enfermedad, y no de un tiro.

Pero no se trata sólo de merecer vivir sin pensar en una  muerte violenta cada día, se trata también de la paz que da no tener como primer pensamiento – al menos los que vivimos en el interior –dónde conseguiremos el papel sanitario o la harina para las empanadas de los muchachos; la paz que da saber que bastará con un par de horas para hacer el mercado semanal y no toda los 7 días, cola tras cola, corriendo atrás de cada rumor, porque “parece que venderán pollo en …”. El que haya salido ganador el  domingo tiene que saber que las políticas económicas forman parte de su responsabilidad y tienen gran relación con la paz cotidiana.

Merecemos una política que pacifique y no que enguerrille. El que salga debe entender que su papel es como el del hermano mayor en una familia grande y la madre siempre le recuerda: “tú eres el mayor, debes dar el  ejemplo, debes procurar que no se peleen, y se  pelean, separarlos y ayudar a que se reconcilien”. Le recuerda que no diga groserías porque él da el ejemplo, y lo que haga puede ser imitado por los otros. Merecemos entonces también que los políticos tengan un discurso que promueva la convivencia pacífica, el entendimiento, que reconozca que tenemos diferencias, pero que podemos – y debemos – sentarnos a ponernos de acuerdo en la resolución de los grandes problemas.

Merecemos la paz de la certeza, que los ciudadanos y ciudadanas tengamos las informaciones necesarias y veraces de los problemas que nos atañen a todos, que creamos que se nos está diciendo la verdad. Las mentiras reiteradas hacen que el otro termine por no creer aunque se ia alguna vez la verdad.

Merecemos la paz que da saber que la administración de los recursos del país está  en buenas manos y buenas cabezas. La madre no le da la plata para el mercado al hijo despistado o al despilfarrador  porque sabe que el dinero se puede quedar en chucherías y no habrá almuerzo ni quedará para las medicinas.

Merecemos la paz que da el saber que las reglas del juego serán respetadas, que la Ley es para todos porque de otra manera  no sirve y siempre perderá  el más débil. Merecemos la paz que da tener evidencias de que los gobernantes conocen  las leyes, que saben, por ejemplo, que en este país los niños, niñas y adolescentes son prioridad absoluta, y eso no deberíamos tener que estar recordándoles.

Merecemos la paz que da estar seguros que las armas  en manos de los vestidos de verde no son para uso de una parcialidad política sino para dar seguridad a los ciudadanos.

Los venezolanos y venezolanas merecemos paz y el gobernante que salga electo tiene la obligación de trabajar por esa paz.

Merecemos paz, porque ya tenemos mucha violencia.

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Acerca del autor

Luisa Pernalete

Educadora e investigadora del Centro de Formación Padre Joaquín de Fe y Alegría. Ex directora zonal de Zulia y Guayana. Ha trabajo en educación para la paz, redactando libros y artículos sobre el tema para prensa nacional y regional.