Libros: Radiografía del sufragio

Wilfredo González, s. j.*

REVISTA SIC 749

10.1.1

Título: ¿Por qué vota la gente?
Autor: Luis Salamanca
Editorial: Alfa
Caracas, 2012

Dado que el país permanece en un clima de elecciones hasta diciembre del año 2013, es una buena noticia encontrar el libro ¿Por qué vota la gente?, de Luis Salamanca. Su lectura es altamente recomendable, porque introduce al lector en el tema desde la perspectiva de las ciencias políticas haciendo una concisa presentación de los enfoques, de los modos de estudiar el voto.

Salamanca aclara las teorías más relevantes que intentan dar respuesta a la pregunta central del libro. Temas como la importancia de las elecciones, la votación y abstención a nivel internacional, votación y abstención en Venezuela 1946-2012, y el voto en la época de Hugo Chávez tejen un argumento que ayuda a comprender el auge y el descenso electoral en nuestro tiempo.

Este libro es un excelente insumo para quienes se dedican al análisis político buscando comprender el fenómeno con el mayor rigor posible. Con frecuencia se suele despachar a los investigadores porque no dicen lo que la gente quiere escuchar. Precisamente, porque estamos en medio de múltiples puntos de vista y de un inevitable opinionismo, son necesarios marcos teóricos serios que nos ayuden a pensar lo más rigurosamente posible. Por otro lado, si partimos de la polarización que reina en Venezuela, de la inexistencia de espacios de encuentro, de reflexión y de diálogo y de la presión que producen opiniones poco argumentadas, viscerales, este texto es realmente oportuno.

De la lectura se pueden destacar dos cosas que son particularmente relevantes sobre la situación venezolana. La primera: los venezolanos hemos adquirido la sana costumbre de votar. La mayoría cree que la democracia sin elecciones no es democracia; aunque con las solas elecciones no es verdad que tengamos democracia. Nos queda apropiarnos de la cultura de la democracia del mismo modo que nos apropiamos del voto. Sería pasar de la democracia electoral y representativa a la democracia participativa y protagónica. Y segunda, el autor nos muestra que cuando tuvimos grandes y sólidos partidos políticos los venezolanos experimentamos una positiva movilización social. La progresiva debilitación de los partidos deja el campo abierto para el surgimiento de los personalismos. Sin partidos políticos el voto no pasa por discusiones sobre propuestas programáticas y concepciones ideológicas, sino que se reduce a la mera expresión de fidelidad, antipatía o simpatía por una persona. Los partidos políticos cumplieron esa función en la naciente democracia venezolana. Fueron la organización que mejor le sirvió a la gente para canalizar sus preferencias. Los liderazgos de corte mesiánico y personalista surgen y se fortalecen cuando el sistema de partidos colapsa. No se trata de una defensa nostálgica de los partidos políticos que tuvimos, sino de la importancia de ellos para la canalización del voto en una democracia.

No está demás decir que el libro está escrito con claridad y sencillez. Dos elementos muy apreciables a la hora de recomendar un libro. Los especialistas lo valoran porque da cuenta de amplias lecturas de teorías y autores, el público lo agradece por su claridad expositiva.

 

*Director de la revista SIC.

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