La tarde en que murió el “Comandante Presidente”

Erick S. Mayora

El martes 5 de marzo, aproximadamente a las 5 de la tarde, terminando ya la jornada laboral de este día, millones de venezolanos presenciaron, en cadena nacional de radio y de televisión, el anuncio de la muerte del Presidente por parte del vicepresidente ejecutivo de la República, Nicolás Maduro

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Rumores, bolas o como se les quiera llamar, rodaban desde hacía rato en el país. Incluso, entrada la tarde de este día, y después de la primera cadena del Vicepresidente en horas del mediodía, la muerte de Hugo Chávez era un tema en boca de muchos.

En medio de ese panorama de incertidumbre, pero ya advertidos la noche anterior por el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, de que la salud del Presidente se había complicado, las venezolanas y los venezolanos recibimos la noticia.

La reacción fue inmediata. Los vehículos que transitaban por las calles y avenidas del centro de Caracas, lo hacían de manera apresurada, sus conductores se mostraban nerviosos. Los colegios de la zona comenzaron a quedar solos, algunos estudiantes salieron llorando de las aulas, hombres y mujeres, en plena vía pública, no podían contener el llanto.

Internet colapsó por un instante, y las líneas telefónicas se congestionaron inmediatamente. En la calle se veía a mucha gente intentando realizar llamadas a través de sus celulares. Todos querían establecer contacto con alguien para compartir la información o, quizá, para advertir del posible surgimiento de revueltas, cosa que afortunadamente no ocurrió.

Muchas personas comenzaron a congregarse en las puertas del Hospital Militar de Caracas y en la Plaza Bolívar caraqueña. Ahí se sumaban, minuto a minuto, manifestaciones de dolor. El llanto era profundo, pero venía acompañado de expresiones de rabia y de advertencias dirigidas a la oposición venezolana. “No volverán”, gritaban entre sollozos.

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Cámaras de televisión se apostaron en la famosa esquina caliente para recoger las primeras expresiones de los seguidores del presidente Chávez tras el anuncio del Vicepresidente. Cámaras fotográficas intentaban capturar los rostros que ilustrarían las páginas de este momento histórico que comenzaba a escribirse. A partir del anuncio, el centro de Caracas estuvo muy agitado, como es costumbre, sólo que esta vez el panorama era distinto: no se oía música llanera en la esquina de Padre Sierra, ni se escuchaban los pregones de comerciantes vendiendo o comprando “oro, plata, dólares”, todos los negocios estaban cerrados y muchos de los transeúntes llevaban expresiones de tristeza consigo.

Aunque en el oeste de Caracas se escucharon disparos en algunos sectores, el silencio que imperó luego fue abrumador. La mayoría de las personas salían de las estaciones de Metro o descendían del transporte público con paso apresurado deseando llegar a casa cuanto antes. El despliegue de la Policía Nacional Bolivariana y de algunos componentes militares se dio de manera inmediata.

Al este de la ciudad, las calles quedaron desiertas en un abrir y cerrar de ojos. Los comerciantes, al enterarse de la noticia, temieron situaciones de saqueo y bajaron inmediatamente las santamarias. El rumor de que en el este se aplaudía y se celebraba la muerte del Presidente llegó hasta el centro de la ciudad, generando maldiciones de parte de algunos seguidores de Chávez emocionalmente afectados. La noche había entrado ya y el país se preparaba entonces para ver lo que venía, pues había muerto Hugo Chávez.

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