La noche del apagón. Apuntes de una viandante.

Mary Ferrer

caracas sin luzRealmente me siento orgullosa de la gran conducta ciudadana de la que he sido testigo la noche del 02 de diciembre en Caracas,  durante y después del apagón. No es agradable quedarse a oscuras en plena calle y lejos de casa, sin Metro y sin ningún otro medio de transporte, cuando las líneas de transporte público y taxis decidieron suspender sus servicios.  También los restaurantes, centros comerciales u otros locales que normalmente trabajan hasta tarde cerraron sus puertas.

Indefensos, solos y sin agentes de seguridad, la gente en las calles mantuvo la calma y hasta el buen humor. Algunos compartían información de lo que sucedía, prestaban el celular, daban la cola y formaban grupos y grupos que caminaban juntos, dando apoyo y tranquilidad a los adultos mayores, mamás con niños, y  a señoritas solas que como yo tuvimos que caminar y caminar para poder llegar a nuestros hogares.

Yo estuve allí, en ese río de gente cuya única opción fue caminar,  incluso bajo la lluvia. En teoría podía pasar cualquier cosa, pero no hubo robos, ni saqueos, ni alboroto, ni falsos rumores.  A pesar de la tensión,  me di cuenta que no estaba sola,  y que en medio de esta emergencia podía confiar,  gracias a  la cordura y serenidad de esa masa de gente decente, trabajadora y civilizada que a mi alrededor  inundaba las calles. Gente   que  supo afrontar y resolver la situación por sí misma y contando con los demás  en medio de la locura de otro apagón más.

Esa es la gente hermosa de mi país por la que aún vale la pena luchar!  Esa porción de buena Venezuela que hay que rescatar!  Hubo apagón, pero no se ha apagado la esperanza.

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