Jesuitas de EE.UU rechazan militarización de la frontera sur y abogan por los derechos de los migrantes

Tom Greene sj

Declaración de la Conferencia Jesuita de los EEUU ante la aprobación de la Ley de Modernización de Seguridad Fronteriza, Oportunidades Económicas e Inmigración del 2013

El Senado de los EEUU votó a favor de la Ley de Modernización de Seguridad Fronteriza, Oportunidades Económicas e Inmigración del 2013 (Ley S.744).

La ley S.744 es el producto de distintos acuerdos entre Senadores de diversos partidos del espectro político. Como tal, incluye acuerdos que la Conferencia Jesuita de EEUU apoya, pero también muchos que consideramos opciones políticas inhumanas e ineficientes.

Las enmiendas más decepcionantes son las presentadas por los Senadores Corker y Hoeven que apuntalan a militarizar dramáticamente nuestra frontera con México. Estas enmiendas  tienen un costo estimado de 46 billones de dólares. Las mismas duplican el número de agentes de la patrulla fronteriza y provee tecnología de guerra para operaciones no-militares al incluir vehículos aéreos no tripulados, sensores infrarojos y helicópteros Blackhawk por un costo aproximado de 140 millones.

Todo esto se implementará a pesar de las graves fallas de transparencia y responsabilidad de la Agencia de Protección Fronteriza (Customs and Border Protection, CBP) y del alarmante crecimiento del aparato de seguridad migratoria durante la última década. Expresamos nuestra profunda preocupación por el impacto que estas políticas tendrán sobre los derechos civiles de los habitantes de la frontera, el trato humano hacia los migrantes y el medio ambiente en la frontera sur.

A pesar del impacto negativo que esta ley tendrá en la frontera sur, también valoramos sus aspectos positivos. Con la aprobación de este marco jurídico, muchos de nuestros hermanos y hermanas indocumentadas podrán calificar para obtener la ciudadanía. La versión del  “DREAM Act” (ley que otorga facilidades de legalización a jóvenes que llegaron a EEUU siendo menores de edad) incluida en la S.744 es la versión más completa que hemos tenido hasta ahora. Los trabajadores agrícolas y temporales, por tanto tiempo explotados y olvidados, ganaran protecciones laborales importantes. Otros aspectos positivos de la ley son la inclusión de provisiones para impedir que los migrantes sean arrestados por su perfil étnico (racial), claridad y publicación de las políticas de uso de la fuerza por parte de la patrulla fronteriza, limitaciones de las redadas contra migrantes en iglesias, hospitales y escuelas, y restricciones a prácticas de deportaciones peligrosas.

Con la aprobación de esta ley por parte del Senado, esperamos trabajar con la Cámara de Diputados en el próximo debate sobre la reforma migratoria. En el marco de este debate nosotros insistiremos en que cualquier acción legislativa debe responder a las necesidades de los 11 millones de personas indocumentadas en el país. Instamos a la Cámara de Diputados a que rechace el camino indignante de gasto excesivo y de militarización de la frontera sur adoptado por el Senado.

Ahora que los Miembros del Congreso comienzan su trabajo sobre la reforma migratoria, les recordamos que la Conferencia Jesuita de EEUU apoya una legislación que contengan los siguientes elementos:

  • Una vía para la obtención de la ciudadanía que garantice que todos los inmigrantes indocumentados tengan acceso a sus derechos, incluyendo el derecho al voto.
  •  Protección del debido proceso y una aplicación humana y responsable de la ley migratoria.
  • Una estructura legal de empleo que proteja a los trabajadores migrantes y nacionales.
  • Apoyo económico, y competencia justa, con países en vías de desarrollo.

La aprobación de la Ley S.744 es un paso muy significativo pero aún queda mucho trabajo por hacer antes de que nuestra nación pueda decir que ha implementado una reforma migración integral y humana. La Conferencia Jesuita de los EEUU continuará trabajando con nuestros representantes electos hasta que una reforma migratoria justa, integral y humana se haga realidad para todos nuestros hermanos y hermanas indocumentados.

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