El niño que llevamos dentro

Jesús María Aguirre

Portada-Antologia-Literatura-Infantil-ALTA-01Gracias a Fundacredesa llegó a mis manos esta joya de la literatura infantil venezolana, antología acuciosamente seleccionada por el investigador José Javier Sánchez, y magníficamente ilustrada por Pablo Riesco.

Ya había sido presentada en la última jornada de FILVEN, pero por nuestros intereses primarios en otras áreas y por la atención a la difusión de nuestras propias publicaciones, se nos pasó desapercibida esta preciosa publicación tanto por su contenido como por su diseño.

Por los sesgos ideológico-políticos de FILVEN nos acercamos al libro con cierta prevención, pero cuál fue nuestra sorpresa al leer el prólogo de José Javier Sánchez, escrito con amplitud de miras, recogiendo todo el acervo de creadores nacionales –tradiciones e innovadores, y al reconocer entre los 54 autores numerosos cuentos que forman parte de nuestra memoria colectiva y no solamente de una facción contemporánea.

No sé si esta antología es solamente para niños o maestr@s, aunque probablemente sean los mayores, incluso de tercera edad, los que más gocen de sus páginas. Trátese, -espigo tan sólo unos ejemplos-, de las profundas reflexiones iniciales de Orlando Araujo sobre el amor, de la nostálgica historia navideña de Panchito Mandefuá debida a Pocaterra, de los fragmentos de Ana Isabel de Luisa Palacios, o de la habilidad imaginativa de Rosas Marcano en su Pregón para incluir casi todo el mapa ornitológico del país en un taller de redacción periodística, nos encontramos en una especie de museo imaginario de los niños que hoy ya son mayores y de los niños que están por crecer. Al revisar el texto me preguntaba: ¿habrá un lugar en la imaginación de nuestros nuevos lectores para Torón, Panchito, Tío conejo, Tío tigre, el Gallo pelón, Ana Isabel – la Niña decente-, y otras figuras, en medio de la profusión de la mitología hollywoodense de Blanca Nieves, Batman, Spiderman y demás supermanes, o se convertirán en fragmentos sepultados de un museo venezolano sin imaginadores?

Creo que es un reto de esta generación la transmisión cultural de las mejores experiencias vertidas en la literatura oral y escrita para sostener el imaginario del gentilicio venezolano, enriquecido también por corrientes migratorias, y este producto con sus 64 joyas va en la dirección acertada.

Antología de literatura infantil venezolana

(54 autores y 64 historias)
Investigador: José Javier Sánchez
Editorial: La Estrella Roja
País: Venezuela
Año: 2013

Fragmento final del prólogo | José Javier Sánchez

La presente Antología tiene varios criterios que pueden conceptualizarla como una obra dirigida a enriquecer el lenguaje, el intelecto, el saber y sobretodo la experiencia significativa del lector. En primer lugar, es una antología de cuentos escritos de diversas maneras: prosa narrativa, prosa poética, romance, cuarteta, copla, décima espinela, formas poéticas expresivas que narran historias con un inicio, un nudo y un desenlace.

Por otra parte, las historias se desarrollan en diversos escenarios que nos permiten conocer un territorio amplio; se ubican en la ciudad, los llanos, en la selva Amazónica, en las costas, mar adentro, en el desierto, en la Cordillera Andina.

Sus protagonistas van desde animales, ancianos, niñas, difuntos, abuelas, madres protectoras, que se diversifican en personajes solidarios, vanidosos, envidiosos, buenos amigos, religiosas, esotéricos, brujas, sacerdotes, músicos, deportistas, maestras, campesinos, obreros, pescadores, marineros, hombres a caballo, hombres de a pie, enamorados, asustadizos.

Estos cuentos tratan la amistad, el amor de los padres hacia los hijos, las relaciones personales, el afecto de niños con sus mascotas, la solidaridad, el compañerismo. El desarrollo de la sociedad venezolana se ve dibujado en esta antología. Tenemos autores de finales del siglo XIX, el siglo XX y principios del siglo XXI, escritores y escritoras venezolanos que merecen un reconocimiento por dedicar parte de su vida a concebir, producir y difundir historias que nos dibujan como nación.

Orientada especialmente a los niños, niñas y jóvenes, esta selección reconoce en el lector a un ser en proceso de crecimiento intelectual permanente. Un lector o joven lector estará por encima de cualquier otra persona que no tenga cercanía con los libros y sus niveles serán más elevados en la medida que se enfrente a lecturas más complejas, más exigentes.

Simón Rodríguez dicta “Ideas primero que letras” pensamos a partir de ideas ajenas, es importante ofrecer ese universo de lecturas a nuestros niños, es maravilloso presentar libros divertidos, lúdicos, críticos, con diversidad de temas como la amistad, el viaje, la muerte, la solidaridad, el amor, la educación, la fiesta, el rito.

Este trabajo no es una novedad en la historia de la literatura infantil venezolana, investigadores de la talla de María Elena Maggi, Velia Bosch, Laura Antillano, Isabel de los Ríos, Josefina Urdaneta, Elena Iribarren, Carmen Diana Dearden, Maite Dautant, Sashenka Díaz, han contribuido a difundir las obras de autores y autoras venezolanos y son precedentes de la historia de nuestra literatura. Realizando un trabajo respetable del cual me he alimentado muchas veces. La literatura se nutre de literatura. Publicaciones como La Revista Tricolor, Páginas para Imaginar y La Ventana mágica durante la segunda mitad del siglo XX, lograron promocionar a nuestros autores al igual que iniciativas editoriales como Ekaré, Monte Avila Editores y su colección Primera dimensión, Tinta Papel y Vida, Ediciones María di Mase, Camelia Editores, Florilegio, Rayuela, Editorial Isabel de Los Rios, Playco Editores, Siembraviva, el Perro y la rana se convirtieron en vitrina de nuestra literatura.

¿Dónde nace la literatura infantil venezolana? Nace del mismo corazón de nuestra cultura aborigen. Los mitos de creación de nuestras etnias y toda la riqueza cultural de su tradición oral, formas de transmisión de conocimientos y valores a través del habla, de la narración, de los Taurón Pantón, Cuentos y leyendas; Pemontón Taremurú, Invocaciones Mágicas; Pantón Neké, los no cuentos; o Ekaré, relatos verdaderos, que forman parte de todo ese legado preservasdo por más de quinientos años en el seno de la cultura Pemón, al igual que el Nüchi’ki’, en la cultura Wayuu, y que fueron recopilados por investigadores como Miguel Ángel Jusayú, Paz Ipuana, Fray Cesáreo de Armellada por nombrar los más importantes. Se nutre de la cultura africana que llegó a nuestras costas con sus Patakies, con sus ritos africanos, cultos religiosos, la música, la tradición oral y todo el sincretismo con la religión católica. Por otra parte, la herencia española, los romances, juglares, la tradición oral europea, los cuentos clásicos, la cultura gitana, los portugueses, italianos y sus cuentos picarescos, las leyendas, la didáctica, la formación moral y cívica. Existió una tradición literaria que de acuerdo con el status social de la época otorgaba la posibilidad de acceder a ella. Los campesinos recibían la herencia de los mitos, leyendas, cuentos de espantos y aparecidos, los niños de la ciudad accedían a otro tipo de literatura, “más culta”, según los conceptos de la época más estilizada.

Este libro es un viaje por la literatura venezolana y a través de ella. Estamos ante el desarrollo de un país en su lenguaje, en su identidad y forma expresivas de finales del siglo XIX hasta principios del siglo XXI donde se registra el proceso de desarrollo científico tecnológico, la vida en el campo, los espantos y aparecidos, el cine, el teatro, la música. Es un libro que no dejaremos de lado. Es un homenaje a los escritores, utópicos creyentes de la literatura, que ante las adversidades escribieron para los más pequeños.

En él, queda un registro compilado de la historia de la literatura infantil y juvenil venezolana. Este panorama –que de seguro tiene ausencia de autores– es un libro que permitirá reconocer, desde una diversidad de voces, los usos del lenguaje en distintas épocas.

La presente Antología es una propuesta para leer en el tiempo, en voz alta, ante el salón de clases, en el seno y calor de la familia, al pie de la cama, bajo un árbol, en cualquier parte del país, bajo la luz de la lámpara, de forma íntima, silenciosa. Para leer por grandes fracciones de tiempo, para abandonar en cualquier momento, para retomar. Con múltiples historias, para que los pequeños lean a los grandes, y los grandes a los bebés. Es un libro para la familia, para la escuela, para la comunidad.

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Acerca del autor

Jesús María Aguirre sj

Sacerdote Jesuita. Filósofo, Licenciado en Comunicación Social y Doctor en Ciencias Sociales. Investigador del quehacer comunicacional en el ámbito de América Latina. Colaborador en las Revista SIC y Comunicación del Centro Gumilla