Una nueva visión de un viejo mito

Jessica Márquez Gaspar

bolivar el hombre de las dificultades

Antes de fallecer, el recordado historiador Manuel Caballero escribió su último artículo de opinión sobre la Independencia como la mitología venezolana. En ella, nuestro Zeús es Simón Bolívar, ahora representado en la pantalla grande.

¿Por qué este Bolívar?

La película de Luis Alberto Lamata, director de la reciente cinta Azú y también de las históricas Taita Boves y Miranda Regresa, presenta una nueva propuesta para hablar sobre quién una vez fue un hombre y hoy es una leyenda, con el título: Bolívar, el hombre de las dificultades.

Las expectativas sobre el filme fueron muchas. ¿Quién se atrevería a llevar al cine a este hombre? La tarea fue de los hermanos José Antonio y José Luis Varela, que tomaron una decisión particular: ¿Por qué presentarlo justo en aquella época, entre 1815 y 1816, una vez perdida la Segunda República?

La respuesta, según han dicho sus realizadores, es para mostrar a un Bolívar más humano, en bancarrota, que duda de sus decisiones, que se deja llevar por sus emociones y pasiones. Muy lejos de la estatua de bronce parece incluso de carne y hueso, encarnado por Roque Valero conocido por su trayectoria como cantante.

Pero las expectativas no fueron cumplidas. La imagen de El Libertador, del hombre que persiguió el sueño de la independencia a toda costa, deja un sin sabor. La gesta heroica, el gran Bolívar, la independencia, parecen perderse en la anécdota del exilio donde escribiría la Carta de Jamaica.

A pesar del apoyo de Cuba y España para la producción, que fue principalmente de La Villa del Cine, los problemas de encuadre son notables. En varias oportunidades la cinta “brinca”, deja diálogos a medio camino y presenta, en general, una visión de Simón que no permite al espectador adentrarse en su lucha, comprender su sueño, hacerse su aliado, aclamarlo cuando regresa a Venezuela.

¿Por qué ahora?

En los últimos años ninguna figura de nuestra historia ha recibido más atención que “El Padre de la Patria”. Todo comenzó con la exhumación de su cadáver en 2010 del Panteón Nacional, por deseo del fallecido ex Presidente de la República Hugo Chávez.

A partir de este estudio, en 2012 se presentó una nueva imagen física de Bolívar, que contrastaba con el imaginario colectivo de las pinturas de la época, colgadas en las paredes de su casa natal.

Mientras tanto, una estructura gigantesca se alza detrás del Panteón para ser el nuevo espacio de los restos de un hombre que no dejamos descansar. Y entre tantos actores el artista recién declarado adepto al proyecto del Socialismo del Siglo XXI, Roque Valero, se lleva la oportunidad de interpretar uno de los papeles más icónicos del cine venezolano.

Hoy cuando en el Gobierno se encuentra en una segunda generación de un proyecto político construido sobre una adoración al primer presidente de nuestra historia, a quién rompió nuestras cadenas del yugo español, levanta suspicacias que sea justo este el momento en que la cartelera lo incluye como protagonista.

La historia, la leyenda, el mito, ¿la realidad?

¿Quién es realmente Simón Bolívar? No lo sabemos. Vivimos a medio camino entre lo que hemos aprendido en el sistema educativo, la imagen que se ha construido desde 1999, los cuadros de la época, y ahora la visión de Lamata y los hermanos Valera.

Tal vez, como con todos aquellos que trascienden su época por sus acciones, ideales o innovaciones, vivamos siempre creyendo en un mito. En la estatua ecuestre de bronce, cubierta de palomas, que adorna el centro de Caracas.

http://www.youtube.com/watch?v=Asx7qklCthI

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