Vaticano: muere el cardenal Carlo Martini

Jean-Louis De La Vaissiere (AFP) 

 El cardenal italiano Carlo Maria Martini murió este viernes en Milán a los 85 años de edad, tras haber encarnado entre los progresistas de la Iglesia católica la esperanza de una apertura mayor al mundo moderno, aunque siempre hubiera formulado sus críticas y propuestas de forma matizada.

Eminente intelectual, especialista de la Biblia, autor de decenas de libros y contribuciones teológicas diversas, era muy respetado más allá de la esfera progresista, tanto por Juan Pablo II como por Benedicto XVI, dos meses mayor que él, quien lo había visitado en junio en Milán. El cardenal jesuita padecía desde hace 10 años la enfermedad de Parkinson.

Esta gran figura de la Iglesia figuró entre los ‘papabili’ durante el cónclave de abril de 2005 que eligió finalmente a Joseph Ratzinger. Pero sus posiciones a favor de una institución eclesiástica más abierta y en diálogo con el mundo, así como su estado de salud, debilitaron sus opciones desde el inicio de los votos.

El cardenal, que nació el 15 de febrero de 1927 en Turín, había sido ordenado sacerdote el 13 de julio de 1952. Exégeta de formación, fue nombrado por el papa Pablo VI rector del Instituto Bíblico, donde permaneció hasta 1978, y luego rector de la prestigiosa Universidad Pontificia Gregoriana en Roma. A finales de 1979, Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Milán, la mayor diócesis de Europa, que dirigió durante 22 años.

Entre otras tomas de posición, criticó duramente en 2008 la encíclica ‘Humanae Vitae’ del papa Pablo VI, que rechazaba la contraconcepción, estimando que la Iglesia se había “alejado mucho de la gente”.

Su opinión era muy escuchada dentro de la Iglesia por la agudeza de sus análisis y su humanismo, y denunció “la tentación” de algunos católicos de “refugiarse” en nuevos movimientos de la Iglesia prestándoles un “valor absoluto” y transformándolos en verdaderas “ideologías”. Denunció también las “nuevas pestes” de la sociedad, como la droga, y también la corrupción y la soledad.

Estimaba que una “evolución” en el ámbito del celibato de los sacerdotes era factible, sin que la Iglesia de Roma renunciara enteramente a esta disciplina, lo cual tendría “consecuencias más negativas que positivas”.

Amigo personal de Juan Pablo II, marcó la diferencia con él en algunos temas, sobre todo de ámbito moral. Intercambió una correspondencia con el escritor Umberto Eco sobre la fe.

En 1999, “tuvo un sueño”: convocar un nuevo Concilio, un Vaticano III, porque estimaba que el Vaticano II (1962/65) estaba en cierto modo obsoleto.

En 2007 hizo saber que no oficiaría la misa en latín, cuando ésta fue autorizada de nuevo por la Iglesia bajo el papado de Benedicto XVI.

Antes de tomar su jubilación, en julio de 2002, a la edad canónica de 75 años, cumplió con su sueño: partir a Jerusalén. Ese año también anunció que sufría de Parkinson. Volvió a Italia en 2008, donde se retiró en una casa de estudios jesuitas en Gallarate, en el noroeste de Milán.

Ver más: Coloquios  nocturnos en Jerusalem

Entrevista con P. Adolfo Nicolás, por Gian Guido Vecchi

“Corriere della Sera”, en 04 de septiembre 2012

“Siempre me he sentido muy cercano al pensamiento de Cardenal Martini porque creo que corresponde completamente a la misión jesuita …”. Adolfo Nicolás, de 76 años, es el Superior General de la Compañía de Jesús, es desde 2008 el vigésimo noveno sucesor de San Ignacio de Loyola, cargo al que se llama popularmente “Papa Negro”, y es el superior de 18,500 jesuitas repartidos en 112 países en los cinco continentes. Ha concelebrado con cardenales y leído la tercera Plegaria eucarística en la misa por Martini, y ahora sonríe tranquilo en la sacristía del Duomo de Milán: “Mira, San Ignacio era un hombre libre “.

Padre, el mismo Benedicto XVI ha hablado de Martini como un “hijo espiritual de San Ignacio”. Existe la impresión de que no se pueda entender su pensamiento si no se parte de ahí, ¿es así?

“Sí, por supuesto. Hoy he escuchado a muchos obispos que lo decían, y sobre eso han escrito el Santo Padre y el Cardenal Bertone en sus mensajes. Creo Carlo Maria Martini era hijo de San Ignacio hasta el final. Y un principio fundamental de la espiritualidad ignaciana es precisamente la libertad que viene cuando escuchas el Espíritu: cuando se tiene acceso al Espíritu de Dios que no puede ser definido y, dice Jesús, viene como el viento, sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. ”

¿Qué significa eso, en el desarrollo del pensamiento?

“Si se alcanza esta libertad, entonces la visión del mundo es totalmente diferente. Hay un principio muy claro de San Ignacio: encontrar a Dios en todas las cosas. El cardenal Martini tenía un acercamiento positivo a la realidad porque tenía esa mirada, la visión de que Dios obra en todo: y ha encontrado a Dios en todas las cosas, en todas las personas. De ahí el gran respeto que tenía por creyentes y no creyentes, de cualquier clase. Todos tienen una chispa de Dios que es necesario encontrar. Y espero que el próximo mes, en el Sínodo sobre la Nueva Evangelización convocado por el Papa, podamos ser tocados por este principio. ”

Hay quien pinta a Martini como un rebelde frente a la doctrina de la Iglesia. El padre Lombardi replica que esa interpretación es “de una superficialidad extrema”. ¿Usted qué piensa?

“Es cierto, de hecho se trata de profundizar. La libertad ignaciana es el resultado de una profundización de la fe, no de rebeldía o impugnación. Piensa que en tiempo de San Ignacio, ¡la Iglesia estaba mucho peor! Sin embargo San Ignacio alcanzó profundidad en la búsqueda humana de Dios, de la verdad, de todo lo que tiene sentido. Y es esta profundidad la que da libertad; la que permite hablar con tanta libertad de cosas a las que otros se sienten impulsados a confrontar”.

En el libro “Conversaciones nocturnas en Jerusalén” hay un capítulo dedicado a los ejercicios espirituales, “Los guías espirituales son amigos en el sentido evangélico: acompañan, hacen preguntas, hablan, pero no se pueden meter entre el individuo y Jesús, más bien promueven el diálogo personal con Jesús”.

¿El estilo de la evangelización tiene que ser así?

“Por supuesto, ¡el guía no decide! Y realmente espero que la nueva evangelización comience encontrando qué ha hecho Dios en las personas antes de decir lo que yo quiero o tal vez lo que yo creo que Dios deba hacer … Esta es una pregunta que me hago: Yo viví 48 años en Asia, y creo que tal vez nosotros los misioneros fuimos débiles, “.

¿En qué sentido?

“En que no hemos hecho el esfuerzo suficiente para encontrar a Dios y la obra de Dios en otras las culturas y las otras personas. Sigue siendo un desafío llevar esa riqueza de Dios a la Iglesia universal. Creyentes de otros credos, no creyentes: Dios está obrando en la gente antes de que vayamos los misioneros. Ya está actuando. Por eso tenemos a los grandes sabios de Oriente. En todas las culturas existe una profundidad que ahora estamos en peligro de perder porque buscamos una respuesta a lo que ha hecho Europa. Y no la encontraremos. Sin embargo… “.

(Enviado por el P. Benjamín Crespo SJ en italiano. Gracias a Juan Fernando Vega por la traducción). (Cortesía de Rómulo Franco, sj)

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