Una revolución de Esperanza: “Ocupan” el Adviento y el Vaticano

Alex Mikulich, Ph.D.*

Vivimos momentos de impases económicos, sociales, morales y espirituales. Los extraordinarios logros de la tecnología no han podido calmar nuestro individualismo posesivo, ni acabar con la pobreza extrema, ni promover las conexiones que dan vida entre los pueblos ricos y pobres de la tierra, ni alimentar nuestro arraigo universal con los ecosistemas de la Tierra.

Los escándalos de las grandes instituciones han erosionado la confianza pública y cualquier sentido de responsabilidad compartida. La capacidad tecnológica que avanza a través de las guerras y las múltiples prácticas capitalistas ha fracasado en atender las necesidades de los más vulnerables entre nosotros, mientras causan la devastación ecológica y ponen en peligro la existencia misma de nuestro planeta.

Entregados a nuestra propia idolatría, el resultado es más de lo mismo- un deseo de consumo insaciable, aumento del cinismo, una política y economía impulsadas por el propio interés de los poderosos contra el bien común, y la “presunción” de recurrir a la violencia como vía de solución de los conflictos.

En estos tiempos de crisis y decadencia económica, social y moral, ¿cómo asumimos la tarea espiritual en la preparación de este tiempo de Adviento?. ¿Por qué y por quién esperamos en este período de anhelos?
Mientras nos preparamos para la Navidad en estos tiempos de impase, proponemos una reflexión sobre dos recursos divergentes: El movimiento de “Ocupación” a Wall Street y la reciente declaración del Vaticano sobre la reforma del sistema financiero global: “Hacia una reforma internacional de los sistemas financieros y monetarios en el contexto de la autoridad pública global” (1)

En palabras del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, la oficina autorizada dentro del Vaticano con mayor responsabilidad en relación a los temas de la Doctrina Social de la Iglesia, “la brecha entre el entrenamiento ético y la preparación técnica necesita ser llenada, resaltando de manera particular, la sinergia permanente entre la acción práctica (praxis) y la búsqueda de lo trascendente “Poiesis” (2)

Esta es una manera teológica sofisticada de enfatizar la necesidad de integrar lo espiritual y lo ético, lo individual y lo colectivo, de restaurar la prioridad de lo espiritual y ético sobre el capitalismo y las finanzas.

¿Cómo comenzamos este trabajo en el Adviento?

El Movimiento de “Ocupación” de Wall Street se ha manifestado “esperando” y “escuchando”. Dos enseñanzas para este tiempo de Adviento en medio de la crisis actual. Cada una de las palabras y declaraciones de los voceros se repite después por todos los participantes como un coro. Es una manera en que los “ocupantes” bajan la velocidad de las conversaciones para atender y escuchar las voces de cada quien. Mientras se escuchan entre ellos, los ocupantes buscan oír las voces de aquellos que no han hablado o no han sido escuchados. Un ejemplo de esta práctica se puede ver en “you tube” (“Angela Davis addresses the Occupy Movement”, October 30, 2011).

La sabiduría de esta práctica de los ocupantes nos toca en estos tiempos de Adviento, tiempo donde la liturgia nos invita a esperar y escuchar, esperar y estar atentos, esperar y estar juntos en medio de las crisis. Es una manera de entender lo que el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz llama: las profundidades de “la búsqueda humana” de los bienes perdurables del amor, la paz y la justicia.

En el movimiento de ocupación, si escuchamos y atendemos los voces de la gente, escuchamos voces diferentes que anhelan una forma diferente de vida, una forma diferente de ser en el mundo, que valore cada voz, que libere cada palabra y encuentre el coro que canta por la elevación de la conciencia, la sanación de la humanidad y una nueva vida.

Tanto el movimiento de ocupación con sus prácticas, como el Vaticano con sus declaraciones sobre las reformas financieras globales, nos invitan a reflexionar sobre la necesidad de una actitud contemplativa que escuche y asuma el clamor de los oprimidos, sus deseos de libertad, trabajo, liberación y una nueva vida como “hijos de Dios”.

El Adviento nos invita a una actitud espiritual de “espera” y “escucha” entre todos, a los que están oprimidos en cualquiera de sus formas y de nuestros anhelos más profundos de amor, conexión, vida nueva y Dios.

Sin embargo, esa espera, como reorientación hacia el auténtico bien, no es una tarea fácil, requiere de “angustia y sufrimiento , como lo refiere el Consejo para la Justicia y la Paz , mientras luchamos por el amor y la justicia en medio de corrientes decadentes.

Este trabajo espiritual de la espera y escucha, nos invita, a la gente de fe, a abrirnos a la vulnerabilidad compartida, a la pérdida de sentido y vacío de imaginación en medio de la decadencia moral y espiritual de la sociedad.

Precisamente en este aparente “callejón sin salida” de abandono y vacío, nos preguntamos si Dios no nos estará llamando , personal y colectivamente, a experimentar el deseo transformador, para una nueva visión, para el amor, el coraje y la esperanza que renuevan la vida en esta tierra. ¿Podría haber un milagro de transformación en medio del vacío y la pobreza?

Como sugiere la contemplativa Constanza FitzGerald , el milagro es que los gritos de la gente contemplativa y la tierra son “ya no silenciosos e invisibles, sino más bien proféticos y revolucionarios”. [3]

Aquí es donde el movimiento de ocupación y el Vaticano convergen más de cerca. Ambos nos llaman a esperar y a escuchar. Si prestamos atención y escuchamos los gemidos dentro de nosotros mismos, de los pueblos en todas partes, y de la tierra, podremos todavía escuchar el grito de una nueva vida y una nueva creación. ¿Cuándo vamos a clamar con todos los pueblos y la tierra por Dios? En la espera y escucha de estos gemidos, ojalá podamos encontrar el anhelo del Espíritu dentro de nosotros mismos y en el pesebre donde renace en cada Navidad la revolución de la esperanza y el amor

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[1] Pontifical Council for Justice and Peace, “Toward Reforming the International Financial and Monetary Systems in the Context of Global Public Authority”, in Origins: Catholic Documentary Service (Vol 41, Number 22, November 3, 2011),
[2] Ibid., p.349
[3] Constance FitzGerald, OCD, “The Desire for God and the Transformative Power of Contemplation,” in Mary Heather MacKinnon, Moni McIntyre, and Mary Ellen Sheehan, ed., Light Burdens Heavy Blessings: Challenges of Church and Culture in a Post Vatican II Era. Quincy, Illinois: Franciscan Press, (2000): 203-222, here 208.

* Profesor Asistente. Investigador del “Jesuit Social Research Institute”. Loyola University, New Orleans.
E-mail Address: mikulich@loyno.edu
(Traducción del Jesuit South E-newsletter, Número 18, Noviembre 2011. Ricardo J. Márquez, Ph.D)

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