Guatemala: La Iglesia Católica protesta por acoso militar en el aniversario de la muerte del obispo Juan Gerardi

Manuel López – ALC.– / En el aniversario de la ejecución del obispo Juan Gerardi, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), en conferencia de prensa esta semana que concluyó, denunció amenazas militares y acosos que provienen de sectores castrenses, los cuales están inconformes por las sentencias dictadas en 2001.

Dichas sentencias fueron impuestas contra un grupo de militares por el delito de ejecución extrajudicial del obispo Gerardi, quien era un defensor de los derechos humanos del pueblo.
La Iglesia Católica, organizaciones religiosas y populares, además de activistas de los derechos humanos, conmemoraron el 14 aniversario de la muerte del llamado obispo mártir, a mano de fuerzas militares.

En 2001, por el delito de ejecución extrajudicial fueron condenados a 20 años de prisión el coronel retirado Byron Disrael Lima Estrada y su hijo el capitán Byron Lima Oliva, además del sacerdote Mario Orantes, quien oficiaba con el propio Gerardi.

Nery Rodenas, titular de la ODHAG, afirmó que la víspera, en una audiencia con los diputados por el proceso de designación del nuevo procurador de Derechos Humanos, el oficial del ejército ya retirado Francisco Escobar Blas amenazó al personal de ese organismo.

Escobar Blas, quien también tiene un proceso abierto por la ejecución de Gerardi, afirmó en la audiencia que la ODHAG era un cuerpo ilegal y aparato clandestino de seguridad. De ahí que Rodenas mostrara su preocupación por los ataques del ex militar y sus intentos por desacreditar a la institución que él lidera.

Por su parte, monseñor Oscar Vian, arzobispo metropolitano, expresó en un comunicado, estar sorprendido por el acoso del militar, precisamente en el aniversario 14 del martirio de Gerardi, y que esa fecha fuera aprovechada por personas inescrupulosas como Escobar Blas para atacar, descalificar, distorsionar y confundir con sus expresiones fuera de lugar.

Gerardi murió golpeado la noche del 26 de abril de 1998, en las mismas puertas de la casa parroquial de la iglesia de San Sebastián, donde oficiaba. La investigación posterior arrojó que fueron los militares quienes tramaron el atentado que le costara la vida a los 75 años de edad, dos días después de que presentara la investigación de la ODHAG que señalaba al Ejercito como el mayor responsable de los asesinatos y las violaciones que ocurrían en el país, en ese entonces, durante la guerra intestina que se libraba.

Como la tradición marca, cada año miles de fieles, alumnos de escuelas religiosas y activistas de derechos humanos desfilaron, solemnemente, frente a la cripta de las catacumbas de la Catedral Metropolitana que guarda los restos de Gerardi para ofrecerles su respeto y flores.

Durante horas de la tarde del 26 de abril se realizó la llamada “marcha del silencio” que en esta ocasión tuvo por lema “Por la paz y la memoria”, e hizo desfilar desde la Catedral Metropolitana hasta la Parroquia de San Sebastián, a una multitud con velas encendidas en honor a la memoria de Gerardi, un religioso que supo echar su suerte con el pueblo.

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