Tristes records: Lo que no aparece en el Índice de Desarrollo Humano sobre los jóvenes

Jesús María Aguirre sj

fab-2 El avance en la ubicación del Índice de Desarrollo Humano 2011 no nos debe desviar de la atención de algunos records sobre embarazos, violencia y consumo de alcohol, que ostentamos desde hace unos años sin que se visibilicen en estos medidores del PNUD.

Espigo algunos de los datos más alarmantes, extractados de fuentes confiables, cuya solución requiere el concurso de todos los actores sociales:

1.- Venezuela es el primer país en Suramérica en embarazos adolescentes, con 98 de cada mil (9,8%). Y en Caracas, entre el 13 y el 15% del total de embarazos son de adolescentes, lo que significa que cada año nacen más de 20 mil criaturas cuya madre tiene 19 años de edad o menos.
Freddy Febres, coordinador en Venezuela del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam), dice que si se cuentan los abortos, una estadística que nadie lleva en este país, la cantidad de mujeres que quedan embarazadas antes de cumplir veinte años estaría alrededor del 20%.

Se presume que la edad media de iniciación sexual en Venezuela se sitúa entre los 12 y 14 años de edad, lo que unido a la escasez de información y a la falta de prevención crean el caldo de cultivo de los embarazos precoces. Dos de cada cinco embarazadas abandonan los estudios y continúan teniendo hijos a pesar de su corta edad.

2.- El homicidio se ha convertido en la primera causa de muerte entre los jóvenes menores de 30 años en Venezuela. Durante esta última década la cifra de muertes violentas aumentó en un 356%.

La cifra récord de 14.000 homicidios en Venezuela durante el año pasado continuará en ascenso en 2011, cuando se proyectan 19.000 asesinatos, en un país donde la violencia es cada día más usual y aceptada, según la ONG Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). “Venimos observando en el país un incremento sostenido en la tasa de homicidios. Estimamos que este año terminaremos con 19.000 homicidios en el país, como una cifra conservadora”. Según las mismas fuentes Caracas es la ciudad más violenta del continente con una media de 200 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

3.- Venezuela consume seis veces más whisky que el promedio de Latinoamérica. El estudio “Pulso del Consumidor”, presentado por Datos en el Foro Asociación Nacional de Mercados revela también que se registra un incremento de las pastas alimenticias y cerveza, entre otros. Pareciera que estamos en el regreso de la Venezuela Saudita.

Whisky Gold

Son harto conocidos los resultados de los actos violentos y los accidentes causados por las personas en estado de ebriedad, pero desconocemos otros efectos del consumo, particularmente entre los jóvenes. El alcohol es una droga lícita y su consumo es aceptado socialmente en mayores de edad; sin embargo, llama la atención la cantidad de adolescentes que consumen alcohol, pero uno de los grupos que más lo ingiere y abusa de él es el de 11 a 19 años, en quienes su compra y tenencia es ilegal (4,5).

En Venezuela, según datos del Proyecto Venezuela, el 44% de los adolescentes de 13 a 16 años y el 61% de 17 a 20 años consumen alcohol. Así también, se observa que el mayor consumo en los adolescentes de 13 a 17 años, es en los estratos sociales IV y V. Sus consecuencias son particularmente graves entre las adolescentes.

Según otro estudio sobre “Consumo de alcohol y relaciones sexuales en adolescentes del sexo femenino” el 66,77% de las adolescentes tenía entre 15 y 16 años; el 82,18% de ellas consume alcohol; con inicio precoz (edad media: 12,83 años); el 15,44% tiene problemas por el consumo; el 43,50% refiere tener pareja, de ellas 23 tienen relaciones sexuales después de consumir. Conclusión: El consumo de alcohol en las adolescentes es alto, y el inicio precoz de las relaciones sexuales parece estar relacionado al consumo de alcohol.

Parece evidente que la cantidad de mujeres solas y abandonadas que tenemos en el país y la alta de frecuencia de hogares mono-parentales, son factores que inciden en la pobreza y la baja calidad de vida. Si no atajamos en conjunto estos problemas seguiremos batallando por revoluciones imaginarias.

Ojalá la mejora del IDH se vea reflejada en estas dimensiones de nuestra cultura cotidiana y no solamente en el promedio mejorado por el aumento de la renta petrolera y su mera distribución.

Fotos con licencia CC.

Artículos relacionados:

email

Acerca del autor

Jesús María Aguirre sj

Sacerdote Jesuita. Filósofo, Licenciado en Comunicación Social y Doctor en Ciencias Sociales. Investigador del quehacer comunicacional en el ámbito de América Latina. Colaborador en las Revista SIC y Comunicación del Centro Gumilla