Polémica en torno al Encuentro de Asis

No todos los cristianos están de acuerdo con los resultados del Encuentro de Asís, promovido por la Santa Sede, invitando a numerosas representaciones religiosas e incluso a agnósticos a rogar por la paz. Así algunos consideran que el acto es una humillación para la Iglesia Católica, o que, si bien la intención del Papa es convocar a un encuentro sobre la paz, la difusión mediática es desorientadora:

“los medios de comunicación masivos dirán, aunque solamente con las imágenes, que todas las religiones se han reunido para orar a Dios por la paz. Pero un cristiano poco formado en la fe puede extraer la conclusión errónea que una religión vale tanto como la otra y que Jesucristo es uno de los tantos mediadores para la salvación”.

En la siguiente dirección podrán encontrar el debate suscitado por el encuentro interreligioso de Asís que, a juicio, de las corrientes más conservadoras, ha sido motivo de confusión. Para los que andan confundidos, nada mejor que este DECÁLOGO DE ASÍS PARA LA PAZ para comprender el espíritu que ha animado los Encuentros:

Decálogo de Asís para la paz

1. Nos comprometemos a proclamar nuestra firme convicción de que la violencia y el terrorismo se oponen al auténtico espíritu religioso, y, condenando todo recurso a la violencia y a la guerra en nombre de Dios o de la religión, nos comprometemos a hacer todo lo posible por erradicar las causas del terrorismo.
2. Nos comprometemos a educar a las personas en el respeto y la estima recíprocos, a fin de que se llegue a una convivencia pacífica y solidaria entre los miembros de etnias, culturas y religiones diversas.
3. Nos comprometemos a promover la cultura del diálogo, para que aumenten la comprensión y la confianza recíprocas entre las personas y entre los pueblos, pues estas son las condiciones de una paz auténtica.
4. Nos comprometemos a defender el derecho de toda persona humana a vivir una existencia digna según su identidad cultural y a formar libremente su propia familia.
5. Nos comprometemos a dialogar con sinceridad y paciencia, sin considerar lo que nos diferencia como un muro insuperable, sino, al contrario, reconociendo que la confrontación con la diversidad de los demás puede convertirse en ocasión de mayor comprensión recíproca.
6. Nos comprometemos a perdonarnos mutuamente los errores y los prejuicios del pasado y del presente, y a sostenernos en el esfuerzo común por vencer el egoísmo y el abuso, el odio y la violencia, y por aprender del pasado que la paz sin justicia no es verdadera paz.

7. Nos comprometemos a estar al lado de quienes sufren la miseria y el abandono, convirtiéndonos en voz de quienes no tienen voz y trabajando concretamente para superar esas situaciones, con la convicción de que nadie puede ser feliz solo.
8. Nos comprometemos a hacer nuestro el grito de quienes no se resignan a la violencia y al mal, y queremos contribuir con todas nuestras fuerzas a dar a la humanidad de nuestro tiempo una esperanza real de justicia y de paz.
9. Nos comprometemos a apoyar cualquier iniciativa que promueva la amistad entre los pueblos, convencidos de que el progreso tecnológico, cuando falta un entendimiento sólido entre los pueblos, expone al mundo a riesgos crecientes de destrucción y de muerte.
10. Nos comprometemos a solicitar a los responsables de las naciones que hagan todo lo posible para que, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, se construya y se consolide un mundo de solidaridad y de paz fundado en la justicia.

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