La salud del Presidente, el 5 de Julio y la CEV

CEV

El 29 de junio la directiva de la Asamblea Nacional (AN) elevó una oración por la pronta recuperación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez.
Durante un acto de fe, que estuvo a cargo del párroco de la iglesia de San Francisco, padre Numa Molina, la máxima autoridad del Poder Legislativo, diputado Luis Fernando Soto Rojas, expresó que la directiva se une a la cadena de oraciones que el pueblo venezolano está haciendo para que el Comandante de la Revolución se recupere y regrese pronto a nuestro país.

En torno a la campaña de rumores y manipulaciones mediáticas sobre el estado de salud del Presidente, que hablan de una situación crítica y hasta peor que esto, Soto Rojas las llamó “mentiras mediáticas mundiales”, y en contrapartida se refirió a que el pueblo confía en las informaciones oficiales respecto al franco restablecimiento de Chávez “y así se demostrará cuando llegue al país”.

También los servidores y servidoras públicos del ministerio del poder popular para la Educación, realizaron una oración en la Plaza Bicentenaria del Banco Central de Venezuela por la salud del Presidente, dirigida por el P. Héctor Arzola. El sacerdote de la parroquia Altagracia, quien ofició las oraciones dijo, que: “No hay lugar para odios y diferencias políticas cuando se trata de la salud de un ser humano y Hugo Chávez lo es, así que desde nuestros hogares tenemos que pedir por su salud y pronta recuperación”.

Desde nuestro Centro, sabiendo ya de la situación de la salud del Presidente por su propia voz en el mensaje emitido en el día día 30 de junio a las 9 pm., nos unimos a las oraciones por su recuperación y a la vez nos sumamos a las voces que exigen más transparencia en el manejo de su situación personal.

Estas fechas patrias son propicias para el reencuentro con motivo del Bicentenario y no para crear mayor polarización y ahondar divisiones en torno a una política partidista. En este sentido nos sumamos a la Exhortación de la Conferencia Episcopal, emitida en el marco de la XCVI (96ª) Asamblea de la Conferencia Episcopal, en la que expresan:

“El 5 de julio es nuestra fiesta nacional por excelencia. Su celebración es una exigencia de justicia con las personas que, con su inteligencia, coherencia y fidelidad al espíritu de libertad, engendraron la patria. Esos hombres se comprometieron con sus vidas y bienes a construirla libre de vínculos coloniales. En su gesto brilló la fuerza de la civilidad, la autoridad de la inteligencia, el diálogo, la firmeza y el coraje. Su proyecto de república independiente e igualitaria no fue del todo explicitado, ni comprendido, ni puesto en práctica solidariamente, lo que llevó a la división en bandos ensangrentados y trajo consigo la desgracia de la guerra civil”.

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