Hagamos las paces: Chamos recreando chamos

Luisa Pernalete

“Mañana, seguro que mas de uno va a llorar”, comentó Wilmer, 11 años, quien, junto a más de 500 adolescentes y jóvenes tuvieron la suerte, o la bendición (diría una de las madres), de participar en el pan vacacional que cada año organiza la Parroquia san Juan Bosco, de la UD 145 – san Félix.

Para Wilmer, significaba su primera experiencia, “ mi madrina me consiguió el cupo y me inscribió. ¡Ha sido muy fino!” , afirmó en jerga propia de los chamos de su edad. “Ni siquiera hubo que despertarlo, hasta lavaba su franela”, comentó su madre a otra señora mientras esperaba que llegara el autobús, luego de un día de paseo. “El mío ha venido durante 5 años”, dijo otra. Wilmer hablaba de llorar, porque este sería el penúltimo día.

No es un plan vacacional cualquiera: contempla reflexión sobre su realidad de adolescente en contextos violentos, iluminación con el Evangelio, teatro, pintura – para que expresen sus metas, sus sueños – danza, mucho deporte, normas para el respeto, el lema: “Por una convivencia libre de violencia”. Quince días compartiendo decenas de actividades, incluyendo misa los domingos. ¡Parecía cosa de película!, ¿y la coordinación y animación de todo esto?: ¡otras chamos!. En edades entre 18 y 25 años, estudiantes unos de bachillerato, otros universitarios, con gran responsabilidad, estuvieron al frente de los niños y adolescentes. Yubelis, una de las principales coordinadoras, empezó primero – hace 14 años, comenta – primero como participante, y después de los 18, como animadora. “Desde mayo comenzamos a reunirnos para prepararnos. Esto nos da una gran alegría. Pasar nuestras vacaciones como animadores del Plan Vacacional es muy gratificante”. Yubelis está próxima a graduarse en la Universidad de Oriente. Impresiona la seriedad con la que toma su “trabajo”.

En otro parte de San Félix, en la Comunidad Las Batallas una de esas a donde los taxistas no quieren ir después de las cinco de la tarde, otro oasis mas, en este caso, el Plan Vacacional gira en torno al Centro de Capacitación Nuestra Señora de Coromroto, llevado por las hermanas salesianas. “Se inscribieron 240 niños y adolescentes, entre 7 y 12 años, nunca han venido menos de 200”, dice la hermana Rosita, profesora del CECAL y coordinadora del plan, con un equipo de 60 jóvenes – los animadores -.

Conversé con unos diez de ellos. Al igual que en la parroquia San Juan Bosco, son estudiantes de bachillerato o de la universidad. Algunos egresados del Centro de Capacitación, otros jóvenes de la parroquia Buen Pastor, otros “egresados” de anteriores planes vacacionales. En este plan, el horario fue de 8 a 12, durante tres semanas, pero la mayoría de los casi 60 animadores, se quedan luego en la tarde a evaluar cada día y preparar lo de la siguiente jornada. “Yo vine hace como cinco años como participante, y ahora soy animadora”, comenta una joven que estudia en la universidad. “Disfruto mucho. Los niños se encariñan con uno rápidamente”. Ante la pregunta por las dificultades, no dudan en responder casi en coro, que si es difícil los primeros días en mantener control del grupo, pero todos se van suavizando y al final, “parecemos todos familia. Lloran cuando se despiden, y nosotros también”, dicen uno de los animadores.

Se sabe que hoy en Venezuela, la violencia es la principal causa de muerte en jóvenes entre 14 y 26 años, también preocupa que esa sea la edad de muchos victimarios, pero cuando uno conoce experiencias como estas dos reseñadas en estas líneas, uno piensa que hay esperanza y se reconcilia con la juventud de este país.

Artículos relacionados:

email

Acerca del autor

Luisa Pernalete

Educadora e investigadora del Centro de Formación Padre Joaquín de Fe y Alegría. Ex directora zonal de Zulia y Guayana. Ha trabajo en educación para la paz, redactando libros y artículos sobre el tema para prensa nacional y regional.