Curiosa emergencia

Mercedes Pulido

La observación de la vida diaria es un buen termómetro de la realidad. No cabe duda que el creciente desempleo, el deshilachamiento de la producción nacional en todos los ámbitos: vivienda, insumos de la construcción, salud, alimentos y especialmente la violencia e inseguridad, señala una situación de emergencia que requiere estrategia, planificación y decisiones para una alianza nacional. Con inmensa curiosidad quisiéramos entender cómo la recién instalada Asamblea Nacional no sesionó la semana pasada porque estaban designando las comisiones de trabajo y esta semana intempestivamente tampoco hubo sesión, al parecer porque las altas autoridades estaban preparando los festejos del 4 de febrero. Después que se anunciaba como eje de la conciliación la interpelación de los ministros responsables de tantas “indigestiones” pareciera que es incomodo y no hay voluntad para ello. Pero y ¿qué pasa con los representantes democráticos? Su necesaria vocería y compromiso de lucha debería resonar en todo el país y cuestionar estas teatralidades. Extraño silencio.

Si bien la Ley de Universidades fue devuelta a la Asamblea ello no ha impedido que ahora se implante por decretos ministeriales y el objetivo de centralización totalitaria sigue avanzando. El Censo de Vivienda de buenas a primeras decretado, en nada oculta la intención de atemorizar y controlar a la gente, tal y como lo vimos en la Pastora, que de no haber sido por los vecinos quienes expulsaron a los invasores, su humilde propietaria estaría no precisamente en un refugio. Y ni que decir del censo de los agroproductores que en nada oculta el control no sólo de la producción, sino del libre intercambio de sus productos como lo han señalado abiertamente los agricultores del Táchira y del Zulia. Refugios que pretenden ser hogares donde desaparece la dignidad ciudadana. Estudiantes y trabajadores en huelga de hambre como recurso de visibilidad aunado a cerca de 60 protestas diarias en todo el país requieren ser oídas, conectadas con la realidad y ser discutidas porque cuando el río suena piedras trae.

Pudiera ser que para el oficialismo la emergencia es imponerse en las elecciones de 2012. Para el país que aspira refundarse y reconstruirse la emergencia debiera ser convocar e involucrarse en respuestas contundentes y acompañamiento de los dolientes. Si se planteó demagógicamente el ofrecimiento de un diálogo, hay que forzar ese diálogo con presencia y exigencias de discusión y acción para enfrentar la realidad de una dictadura que avanza. La emergencia más que física, es de afirmación de compromiso. Curioso silencio “ensordecedor”.

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