“Dejemos que cien flores florezcan, dejemos que cien escuelas compitan”

Jesús Machado

Corre abril, 1956. Mao Tse-tung lanza el eslogan “Dejemos que cien flores florezcan, dejemos que cien escuelas compitan” como parte de una campaña en la que invitaba a los intelectuales a expresar críticas al régimen.

Intelectuales, democracia y socialismo: callejones sin salida y caminos de apertura” fuel el nombre de la Jornadas de reflexión crítica efectuada en el Centro Internacional Miranda, institución adscrita al Ministerio para la Educación Superior, los días 2 y 3 de junio de 2009.

En estas jornadas se dieron cita más de un centenar de intelectuales venezolanos y algunos extranjeros, militantes en el campo de la izquierda. Participaron: Vladimir Acosta, Luis Damiani, Luis Acuña, Iraida Vargas, Emir Sader, Luis Britto García, Santiago Arconada, Rigoberto Lanz, Miguel Ángel Pérez, Carmen Bohórquez, Víctor Álvarez, Eleazar Díaz Rangel, Luis Bonilla Molina, Roberto Hernández Montoya, Roland Denis, Fausto Fernández, Daniel Hernández, Filinto Durán y Mario Sanoja, Javier Biardeau, Juan Carlos Monedero, José Luis Pacheco, Arístides Medina Rubio, Aram Aharoniam, Miguel A. Contreras, Eva Golinger, Gonzalo Gómez, Vladimir Lazo, Roberto López, Rubén Reinoso, Nieves Tamaroni, Rubén Alayón Montserrat, Marta Harnecker, Elio Sayago, José Carlos Carcione, Michael Lebowitz, Rafael Gustavo González y Paulino Núñez.

Parte de los problemas transversales señalados por este conjunto de intelectuales fueron:

  • El “hiperliderazgo” del Presidente Hugo Chávez en el actual proceso, que presenta beneficios pero que también “infantiliza a la sociedad que termina descorresponsabilizándose y esperando que el líder lo solucione todo”.
  • La necesidad de una dirección colectiva crítica, democrática y creativa del proceso.
  • La necesidad de una línea política clara del proceso.
  • El PSUV es “un instrumento administrativo electoral que ejecuta las propuestas que hace el presidente” al cual, además, le falta democratizarse.
  • El clientelismo partidista aplicado por el PSUV.
  • La necesidad de un partido verdaderamente revolucionario.
  • El peligro de que el PSUV ahogue a los movimientos sociales.
  • La mentalidad rentista.
  • La Ineficiencia del Estado.
  • La corrupción.
  • Revolucionarios administrando un Estado que se supone deberían destruir.
  • “A pesar del discurso anticapitalista y socialista se estaba dando en la práctica un fortalecimiento de las relaciones de producción capitalistas”.
  • La poca colaboración de los medios de comunicación público en la contribución para la formación del pensamiento crítico.
  • “Uno de los grandes agravantes de para estos males ya mencionados tiene que ver con la supervivencia de la ideología capitalista y consumista”.

Verano, 1957. Se desencadena, en gran parte del territorio chino, la primavera de flores críticas. A los pocos meses se abrió la llamada Campaña Antiderechista. Un poco más de medio millón de intelectuales, artistas y dirigentes medios fueron relegados, confinados a lugares remotos, hechos prisioneros o enviados a campos de reeducación. En fin, cortaron las flores, cerraron las escuelas.

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