Vaticano – Iglesia venezolana: ¿una renovación de fidelidad tergiversada?

Eduardo Soto Parra S.J.

La visita “Ad Limina” de los Obispos Venezolanos a Su Santidad Benedicto XVI es un acontecimiento rutinario dentro de la dinámica de la Iglesia Universal, que ha servido esta vez para que los medios de comunicación sigan “echando leña al fuego” a las tirantes relaciones entre el Gobierno y la Jerarquía Católica, pues ni de las exhortaciones papales, ni de las referencias hechas por Monseñor Santana en su homilía, pueden deducirse situaciones nuevas a las ya conocidas ampliamente por la opinión pública venezolana y, seguramente, por la diplomacia vaticana.

Para nadie es un secreto que en estos últimos meses, y luego del Referéndum para la Reforma Constitucional, el Gobierno ha iniciado una serie de acciones que buscan consolidar, más que un proyecto socialista, el control de diversas actividades que se interpretan desde el oficialismo como de “interés estratégico del Estado”. Esta situación tiene como contrapartida ineludible la reducción y hasta la eliminación de las prerrogativas, potestades y derechos de las partes que se han visto afectadas: públicos, como es el caso de las Alcaldías y gobernaciones de oposición; o privados, como las decenas de contratistas petroleras que se han visto súbitamente “visitadas” por funcionarios y empleados de la Industria petrolera en ejecución de leyes de muy reciente factura.

Estas y muchas otras acciones, sin querer ubicar un responsable, han generado un clima de odio y violencia en el país. Un clima que debe observarse y del cual no podemos ser indiferentes ninguno de los venezolanos. Mientras algunos piensan que las reivindicaciones que se vienen sucediendo desde hace 10 años con este gobierno son molestas, otros pensamos que es el modo como se ejecutan lo que realmente perturba incrementando, en los últimos meses la polarización, que sí tiene claros y precisos beneficiarios.

Frente a esto, más que sabido, no destacan los medios que la respuesta propuesta por los Obispos y por Su Santidad a la situación que vive la Iglesia y la Sociedad Venezolana es la renovación de la fidelidad al Santo Padre, en el caso de los Obispos y por el Papa, una llamada a observar también los “numerosos y verdaderos motivos de esperanza, de esa esperanza capaz de llenar los corazones de todos los hombres” pues “el Señor resucitado camina también a nuestro lado infundiéndonos su espíritu de amor y fortaleza, para que podamos abrir nuestros corazones a un futuro de esperanza y de vida eterna”. Estamos invitados pues, como cristianos, a ver y a hacer crecer los motivos de auténtica esperanza que nuestra situación actual como país nos ofrece, sin que nos sea permitido ceder al desaliento o a la tentación de la violencia.

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