¡Tremendo despliegue de seguridad para los estudiantes!

Erick Mayora

El pasado lunes 18 de mayo, cerca de las ocho de la noche, una ráfaga de disparos ensordeció mis oídos. Me encontraba en mi barrio, en casa de un amigo. Nos alteramos. En la casa hubo algarabía, nervios y zozobra. Luego un silencio poco común para el lugar.

Yo debía ir a mi casa pero temía salir. Esperé un rato por precaución, pero nunca apareció por el sector algún efectivo de seguridad, a pesar de que hay un módulo de la Policía Metropolitana a sólo tres cuadras del lugar de las detonaciones. Amparándome en “el nombre de Dios”, salí de esa casa pude llegar a la mía sano y salvo. No había un alma en las calles. Sólo la soledad casi absoluta arropó a todo el sector.

Hasta ahora no se sabe quiénes fueron los autores de los disparos ni la razón. Lo que sí sabemos es que en ningún momento apareció un agente policial por aquellos lados.

Sin embargo el miércoles 20 de mayo, los estudiantes de diversas universidades del país marcharon por la calles de Caracas hasta la sede del Ministerio de Educación Superior en protesta por el recorte del presupuesto universitario.

El despliegue de seguridad para la custodia de dicha marcha fue sorprendente. Según Edgar Barrientos, director nacional de la Coordinación Policial del Ministerio del Interior y Justicia, fueron destinados 1.200 funcionarios entre policías y gurdias nacionales para cuidar la manifestación.

Además del gran número de efectivos, resultó sorprendente ver instalada a lo largo de la avenida Universidad una parafernalia de guerra: Motos, jeeps, tanquetas, convoyes, ballenas, rinocerontes antimotines, centenares de hombres “robocop” con sus equipos para manifestaciones y guardias nacionales custodiaban fuertemente los alrededores del despacho de Educación Superior.

Cuánto quisiera la gente del barrio que ese orden y cuidado proporcionado a la marcha de los estudiantes universitarios, también tuviera lugar en la zonas populares de nuestro país para intentar, por lo menos, minimizar la anarquía, la acción de los delincuentes, los asesinatos, robos, asaltos, hurtos y arrebatones; para atacar la venta descarada de droga en las narices de nuestros niños, el uso y tráfico de armas por parte de civiles, sin ningún tipo de miramiento. La lista de deudas es enorme.

Cuánto desearía este pueblo que las autoridades se pusieran a trabajar en una verdadera política de seguridad para el país, y que esa política de seguridad resultara tan eficiente, como resultan eficientes los operativos de seguridad ordenados y ejecutados para poner orden a la disidencia venezolana cuando se manifiesta.

Artículos relacionados:

email