Lecciones del Caso Honduras

Arturo Peraza s.j.*

Al momento de escribir todavía está en curso el golpe de Estado en Honduras, pero pienso que es importante evaluar las lecciones que la reacción latinoamericana y global están dejando en claro.

a) Si bien es reprochable una democracia sin estado de derecho es INDAMISIBLE un supuesto estado de derecho sin democracia. Son insólitos los análisis que pretenden salvaguardar un supuesto estado de derecho violentando la voluntad popular y legitimando un acto que impone un gobierno de fuerza.

b) Hemos ido llegando al consenso de que las elecciones (siempre que sean tales) son la base incuestionable de legitimidad. No podemos volver a la tutela militar. En ese sentido aunque muy limitado este consenso y todavía con problemas en la región es un aspecto fundamental y un principio cuyo fundamento es la Carta Democrática Interamericana por cierto tan vilipendiada por algunos factores políticos en Venezuela ligados al actual gobierno.

c) No se puede justificar por discrepancias ideológicas un golpe. Las cuestiones políticas se resuelven por medios políticos no por las armas.

d) Es necesario encontrar formas institucionales que hagan real el principio de soberanía popular y la posibilidad de su consulta, si bien este principio no puede atentar contra el valor supremo de los derechos humanos ni establecer límites a la posibilidad de elección por parte de ese mismo pueblo.

e) Las aventuras golpistas cada vez más están condenadas al fracaso. Es fundamental en ese sentido que la experiencia haya sido rechazada unánimemente y que dicho rechazo termine en el derrocamiento y juicio de sus responsables.

f) Es evidente que los medios tienen intereses que hacen difícil conocer la verdad. El fin de los medios ha sido y es desinformar. Para cualquier venezolano la transmisión de dibujos animados durante situaciones de emergencia política grave es de recuerdo permanente, si bien también hay que señalar que los medios públicos venezolanos son una vergüenza constante. Así pues sigue resultando difícil obtener una visión compleja, completa y ponderada de la realidad.

g) Por cierto la iglesia justo a través de esas radios y sus organizaciones han tenido un papel estelar durante esta crisis como se tuvo en Venezuela en el año 2002 a través de Radio Fe y Alegría. La apuesta sigue siendo por la democracia, la información hecha desde el pueblo, abierta y plural.

h) Hay que agradecer el fortalecimiento que progresivamente ha tenido en nuestra América Latina el Derecho Internacional y en concreto los sistemas de Rio, OEA y ONU. Ha sido fundamental que haya tratados como la Carta Democrática Interamericana, la Convención Americana de Derechos Humanos, e instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero claro cabe recordar que Venezuela tiene graves deudas con todos esos sistemas que ahora si le parecen buenos, salvo cuando critican al gobierno.

i) Además de los sistemas institucionales, se han activado en esta crisis mecanismos de la sociedad civil que a Dios gracias mantienen cierta autonomía frente a los estados, lo que les permite generar acciones en defensa de la institucionalidad y la democracia. Así radios independientes y asociaciones de la mismas como ALERT (http://www.aler.org/) que durante toda la crisis han estado transmitiendo la señal de esas radios independientes para toda A.L. también ONG de Derechos Humanos (tan vilipendiadas también por el gobierno de Hugo Chávez) y otras instancias sociales.

Muchas cosas quedan todavía por aprender y quizás ver en esta crisis, pero igualmente espero que la crisis pueda ser resulta bajo los parámetros expuestos en las declaraciones hechas por la OEA y el grupo de los presidentes de Rio que en definitiva expresan un valor fundamental. La democracia con todo y sus problemas no es negociable ni se relativiza pues es parte integrante de los derechos del hombre.

* Director de la Revista Sic

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Acerca del autor

Arturo Peraza sj

Jesuita. Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela desde 2010. Abogado y doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela. Exdirector de la Revista SIC.