Las Milicias Campesinas

Jesús Machado

Durante el desarrollo de una asamblea con dirigentes campesinos de los estados Mérida, Táchira, Trujillo y el Sur del Lago de Maracaibo, “el ministro de Agricultura y Tierras, Elías Jaua, recibió una llamada telefónica del Primer Mandatario en la que exhortó al trabajo conjunto entre Guardia Nacional y campesinos para la defensa de la revolución, según boletín electrónico Nº 104, del 28 al 5 de Octubre, del ministerio antes mencionado. Al parecer las instrucciones fueron: ‘Quiero ver pronto organizadas las milicias campesinas, quiero verlas entrenadas para defender la revolución y defenderse ellos mismos y a sus familias”.
El ministro Elías Jaua emite esas declaraciones en el marco de la Marcha nacional con la Impunidad realizada en el estado Guárico el primer día del mes en curso, en la que señalaba que para el mes de diciembre nacería la milicia bolivariana campesina, fuerza encargada de enfrentar la violencia desatada por terratenientes en áreas rurales.

Al parecer la propuesta de creación de las milicias es repuesta a unas dos mil agresiones y más de 200 muertos producto de ataques contra el campesinado desde 2001, cuando el presidente Hugo Chávez promulgó la Ley de Tierras.

Las milicias campesinas es otro elemento que debe entrar en debate para examinar la situación del campo en Venezuela. Discutir la creación de las milicias campesinas, sin tomar en cuenta las agresiones y asesinatos de campesinos, los procesos judiciales abiertos alrededor de mil quinientos campesinos, por hacer algo establecido en la ley de tierras, la impunidad en que han quedado de las muertes y golpizas (que muestra la ausencia de justicia para con los pobres) la incapacidad de la institucionalidad vigente de garantizar un mínimo de seguridad física a quienes viven en los campos, la irracionalidad del asesinato del otro por posesión de extensiones de tierras improductivas, la caída de la productividad agrícola, la complicidad de cuerpos de seguridad con circuitos delincuenciales vinculados a la posesión de la tierra, la ausencia de una política clara para el agro que se ejecute de manera clara y eficiente.

Es un tema más dentro muchos alrededor del campo, que tiene muchos elementos, que refleja intereses de los distintos factores de poder (gobierno, Fedenagas y poseedores de extensiones de tierra) en donde las víctimas de siempre, los campesinos (por pobres y pen…os) o son instrumentalizados políticamente o asesinados en nombre de la propiedad privada.

Es otra oportunidad para debatir un tema estratégico para este país, ¿qué queremos que sea el sector agrícola venezolano? ¿Cómo las personas afincada a la tierra como modo de vida pueden desarrollar su actividad de modo que signifique vivir dignamente? Centrarse en el tema de las milicias campesinas de manera aislada sin considerar los temas conexos es entramparse en la fangosa, y ya aburridora, dinámica chavismo-oposición.

Con las milicias campesinas pasará lo mismo que con la Milicia Nacional Bolivariana, de un lado la presentación de un pueblo en armas en defensa de la Revolución (que todavía no hacemos) del otro, el histerismo que anunciaba el Apocalipsis en acción. Ni pueblo en armas ni el Apocalipsis. A veces pienso en la relación de necesidad mutua del tipo sado-masoquista. En donde cada polo de la relación invierte los papeles.

Sencillamente no habrá milicias campesinas del gobierno, como deben ser unas milicias en todo su rigor, porque es una jugada que pone en real peligro a las dos hegemonías, a la nueva y la vieja. Que unas veces se pelean y otras van de la mano.

Si no fuera otra engañifa más, hasta yo me sumaría a las milicias campesinas.

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