Gerardo Lombardi: “No seremos la radio de la alcaldía de Valera”

Raisa Urribarrí *
uraiza@ula.ve

De visita en la ciudad para participar como ponente en el foro Periodistas y Poderes, organizado recientemente por la Alcaldía de Valera y el Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA), Gerardo Lombardi, quien también preside la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER), aclaró las interrogantes que todas las noticias, incluso las buenas, traen consigo. De salir al aire aquí, en alianza con la alcaldía, asegura que la estación radial tendrá el sello que distingue a estas emisoras a escala nacional: será un espacio para todas las voces. “Es posible, así lo hemos demostrado en regiones como el Zulia, y el alcalde lo sabe”. Aprovechamos la oportunidad para conversar con él sobre las nuevas disposiciones que anuncia el gobierno en relación con la radio y sobre uno de los puntos más álgidos, el reordenamiento del espectro radioeléctrico, Lombardi afirmó sin ambages: Fe y Alegría está de acuerdo con esa medida, pero no con que se aplique de manera discrecional.

Hemos visto como una noticia muy auspiciosa la posibilidad de que el IRFA abra una emisora en Valera. ¿Cómo surgió esa iniciativa?

Fe y Alegría quiere pagar su deuda con Valera. El Instituto salió al aire en el año 1975, en Maracaibo y Caracas, con su programa El maestro en casa y ya en el año 1977 se había diseñado un plan de expansión a escala nacional. En Trujillo, la ciudad escogida fue Valera. Eran otros tiempos…No había FM, se pensaba en AM o en onda corta; era muy difícil montar una radio, bien porque el permiso era casi exclusivo para un sector de la población, o porque tecnológicamente era engorroso. En los últimos 10 años la situación se ha tornado diferente. Por eso se desempolvó aquel proyecto y se empezó a mirar las nuevas condiciones. Hemos crecido en Mérida, Machiques, la Goajira, Guasdualito, Barquisimeto, Guayana, Tucupita, Tumeremo, El Tigre, Puerto La Cruz, Cumaná…

¿En estos 10 años cuántas emisoras han creado?

Fe y Alegría ha pasado de 6 a 19 emisoras.

¿Cómo es la relación con la Alcaldía?

Al alcalde Temístocles Cabezas lo conocemos desde hace muchos años y él está al tanto de nuestra posición en relación con los diferentes temas de la sociedad venezolana. El sabe que la nuestra es una radio para todas las voces. La del poder político que representa la alcaldía es una, pero la de las comunidades e -incluso- la de la gente que no es afecta a su posición es otra. Y todas tienen su espacio. Me ha dicho que no desea que Fe y Alegría monte una emisora para la alcaldía, sino que, desde la alcaldía, le interesa promover una emisora del IRFA. Eso nos agrada y sabemos que una relación transparente y de respeto es posible. Las emisoras de la Guajira y Machiques se fundaron durante el gobierno de Francisco Arias Cárdenas y con ayuda financiera proveniente de de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales. Esas radios son de Fe y Alegría en convenio con la gobernación del estado Zulia y nunca han sido gobierneras. Temístocles lo sabe porque él era parte del tren ejecutivo de Arias Cárdenas.

¿Cómo avanza el proyecto?

Es probable que en muy poco tiempo pongamos al aire una frecuencia en período de prueba. Los proyectos de radio no consisten en la instalación de unos equipos, sino en el proyecto comunicacional que está detrás. Queremos desarrollar aquí, con los actores locales, nuestra política informativa. Para nosotros es muy importante exponer todas las aristas de un problema, de manera que la gente tenga la posibilidad no solamente de escuchar y conocer algo a fondo -que ya es un derecho- sino también de expresar su propia opinión y ponerla en debate. Nosotros no tenemos temas prohibidos, cualquiera, bien tratado, puede ser explorado. Una radio de Fe y Alegría vendría, en primer lugar, a tratar de interpretar los acontecimientos desde los intereses de los sectores populares.

Ello supone un cierto criterio valorativo de lo que es o no es noticioso…

Qué es noticia para estos sectores, pero también cuándo estos sectores son noticia y por qué lo son. Sobre todo nos interesa resaltar cómo se significa el mundo desde los sectores populares. El perfil de nuestra política informativa es el anuncio y la denuncia. La mayoría de los medios se quedan en la denuncia porque anunciar buenas cosas no da audiencia, pero anunciar lo bueno es también hacer posible que las cosas cambien.

La perspectiva de radio de Fe y Alegría es ser el espejo de una comunidad para que ella se mire y se reconozca, pero también una ventana que muestre lo que esta pasando en otras partes. Porque el mundo no empieza ni termina en Valera, las culturas son diversas y es muy probable que lo que se este haciendo en otro lugar alguna otra persona me sirva indirecta o directamente en una situación que yo tengo por resolver

De alguna forma usted dibuja una emisora comunitaria, pero Fe y Alegría no lo es, ¿a qué tipo de frecuencia aspiran?

Aunque las manejemos con enfoque comunitario, como somos una asociación civil sin fines de lucro aspiramos a frecuencias de radio de tipo institucional.

Un ejemplo contrario es Radio Pedregal, de Mérida, la primera emisora en recibir habilitación como comunitaria en el año 2002, que se identifica institucionalmente como “Fe y Alegría” porque comprarte su filosofía, pero no es del circuito…

La de aquí debería parecerse a la de Maracaibo, que es institucional; pero la de El Tigre, por ejemplo, tiene un permiso comercial. Queda claro, con esos casos, que lo comunitario de una radio no viene dado por el tipo de habilitación, sino por su proyecto radiofónico

Recientemente concluimos una investigación sobre las emisoras alternativas y comunitarias y hemos hallado que una buena parte de ellas alinea sus políticas informativas a las del sector oficial. ¿Cómo valora esta actuación?

Del 2002 para acá ha habido un boom de emisoras comunitarias que se asumen de diferentes maneras. Están las de gente afecta al gobierno que trabajan con las comunidades y con mucha honestidad. Hay otras cuyos gestores, por conveniencia, se ponen una franela para que les asignen los recursos de adecuación, les den los equipos y eventualmente los habiliten. Son empresas pequeñas que no tuvieron recursos para montar una radio comercial, entonces crearon una fundación y la manejan con ese criterio. Pero hay otras emisoras comunitarias, verdaderamente comunitarias.

A ésas, lamentablemente, las hemos percibido como una la minoría…

En efecto así es, pero las hay. Cuando pareciera que en un país tan polarizado esto fuera imposible, existen a pesar, incluso, de la voluntad del gobierno. Algunos voceros del sector oficial dicen que los medios comunitarios deben dar la batalla contraofensiva y eso es imposible, pues es como poner hondas contra bazucas. Esa contraofensiva quedaría para los medios del Estado y sería una desviación, porque del Estado quiere decir de la sociedad, de todos.

Los medios comunitarios son de poco alcance pero son muchísimos, están en todo el país y…

Sí, pero no están articulados y el mismo reglamento tiene prohibiciones de articulación.

Sin embargo el MinCI tiene un proyecto dirigido a cohesionarlos en torno a una sola línea, obviamente la gubernamental, y ello está prohibido en el Reglamento que regula su quehacer…

La perversidad de una relación está en el condicionamiento; si es del tipo “dame que yo te doy”, es nociva. He visto experiencias comunitarias de un amplio relacionamiento con el gobierno y que además se expresan de forma sincera, pero he visto otras de una gran independencia también.

A propósito de la posible discusión de una nueva Ley de Telecomunicaciones, algunos grupos están proponiendo que el espacio radioeléctrico se distribuya en tres partes. Un 33% para el Estado, otro 33% para las emisoras comerciales y un 33% para las comunitarias… ¿qué opinión le merece?

Es lo mismo que impulsa el relator de la ONU en materia de libertad de expresión, Frank La Rue, quien estuvo aquí en marzo en la asamblea de ALER. Eso está bien y el reordenamiento del espectro radioeléctrico también es una necesidad.

A propósito de ello, ¿que significa para Ud. “reordenar” el espectro?

Significa que si hace 15 o 20 años distribuiste el espectro radioeléctrico con unas premisas, y otorgaste unas frecuencias con unas premisas, hoy son otras las premisas. Conservándole a las instituciones o empresas una frecuencia en las mismas condiciones, reordenándolas cabe el doble de emisoras por ciudad. Por ejemplo, en vez de entregar frecuencias cada 0.4 megahertz se podrían entregar cada 0.2 Si se sintonizan bien los transmisores, entre la banda de 88 y 108 megahertz pueden entrar el doble de emisoras.

No es quitarle a alguien, es darle a los que no tienen. El espectro radioeléctrico es finito y yo estoy de acuerdo con que se reordene, Fe y Alegría está de acuerdo con eso.

¿Cómo se va a redistribuir? ¿Con qué criterios?

Dado que la comunicación es clave en la vida cotidiana y pública de nuestros pueblos, es necesario que para ello haya un equipo interdisciplinario, no discrecional, donde estén representantes de diferentes ministerios, pero también de otras organizaciones, tanto empresariales como no gubernamentales, universidades, gente de la sociedad civil. Una mesa amplia donde se garantice que las frecuencias no sean asignadas a quien tenga más dinero sino al que presente un proyecto.

O quizá al que tenga una “mejor relación” con el ente regulador…

No debe ser por palanca, sino que se otorguen a quienes presenten un proyecto con metas, planes y objetivos claros y evaluables.

A través de un informe reciente presentado por un investigador venezolano a la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) conocimos que varios operadores de emisoras comunitarias se quejan de que no tienen supervisión por parte de Conatel, ni para bien ni para mal…

Si se aplicara la ley RESORTE ni las emisoras de Fe y Alegría estarían al aire. Si el directorio de responsabilidad funcionara procesaría las denuncias que hay -y voy a poner los dos extremos- contra Aló, ciudadano y contra La Hojilla. . No puede ser que los venezolanos estemos expuestos a esos modelos comunicacionales sesgados. Si uno se fija, ambos siguen el mismo patrón de comunicación, absolutamente irrespetuoso de la dignidad del otro.

Ambos dibujan un país de dos caras, dejan fuera su riqueza y variedad…

Así es. Y nosotros, precisamente, lo que queremos es ser espejo y ventana para ese otro país.

“En 1992 no dudamos en informar que había habido un intento de golpe militar y nuestra línea informativa estuvo al lado de la institucionalidad que representaba el presidente Carlos Andrés Pérez; sin embargo, no aislamos a los golpistas. Desde Yare mandaban por escrito sus opiniones y nosotros las dábamos a conocer. Diez años después, el golpe estuvo dirigido a Chávez y nuestro trabajo estuvo dirigido a defender la institucionalidad de su gobierno, haciendo circular opiniones que no se oyeron en otras emisoras”

Raisa Uribarri es periodista, docente de la ULA-Valera e investigadora de la comunicación comunitaria. Administra el blog Periodistas Andinos.

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