Fronteras colombo venezolanas

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En muchas regiones de Colombia las personas se ven obligadas a abandonarlo todo para no estar en la mitad de fuegos cruzados entre actores armados, para poder ser respetados como población civil y salvar sus vidas y las de sus familias. Cientos de personas, después de uno o dos desplazamientos dentro del territorio colombiano, huyen hacia las fronteras de Colombia con Venezuela, Ecuador o Panamá. Al conocer la experiencia de estas personas en territorios venezolanos aledaños al río Arauca, conocemos sus realidades: su nueva “casa”, sus nuevas “calles”, sus nuevos “vecinos”, esa nueva vida, que muchos creerían que es mejor que en su propio país, mejor que lo que la guerra les quitó, pero no.
"Con los vecinos levantamos la casa"

El hacinamiento, la pobreza extrema, el hambre, la violencia, el temor generado por los mismos grupos armados de Colombia, la falta de oportunidades para trabajar, estudiar y la imposibilidad de moverse libremente por carreteras y ríos, son su día a día.

No solo fueron violados sus derechos constitucionales en Colombia, les violaron sus derechos humanos y fueron sometidos a crímenes de lesa humanidad, sino que además las restricciones y la falta de humanidad y solidaridad del gobierno venezolano y el abandono del gobierno colombiano, encabezado por el presidente Uribe Vélez, les ha restringido y les ha puesto mil trabas a los solicitantes de refugio, para poder acceder a su derecho humano a ser reconocidos como Refugiados. Muchos de los solicitantes llevan entre 5 y 8 años esperando una respuesta por parte del gobierno Venezolano, mientras tanto son víctimas de los abusos de la guardia nacional venezolana y del aislamiento total.

Los solicitantes de refugio son personas que quieren vivir en paz, trabajar tranquilos, dejar de correr de un lugar a otro. Seres humanos que fueron desplazados dentro de Colombia, que deciden cruzar la frontera del país y buscar oportunidades para vivir dignamente, y ahora se ven obligados, nuevamente, a huir dentro del territorio venezolano por temor a los diferentes grupos armados que hacen presencia en las zonas fronterizas, no solo colombianos, sino también grupos armados venezolanos que aunque no mantienen confrontaciones armadas directas, su presencia constante atemoriza a mujeres, niños, niñas y adolescentes y a padres de familia que no se resignan a tener que vivir huyendo sin ser culpables de nada.

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