A la casa que vence la sombra la quieren ensombrecer

Raúl Herrera sj

Los últimos sucesos acaecidos en la Universidad Central de Venezuela en el mes de junio, aparte de los de mayo, incluyeron una huelga de hambre de un grupo de estudiantes (9 de junio hasta el 10 por la noche) en protesta porque, según ellos, las autoridades universitarias habían tocado las providencias estudiantiles. La huelga acabó con la incursión violenta de un grupo de encapuchados en moto a la universidad, el martes por la noche, con armas y gases lacrimógenos, además de amenazas tanto a las autoridades rectorales como vigilantes y profesores.

Según el director de la Organización de Bienestar Estudiantil (OBE), ya se había conversado con los estudiantes respecto al reclamo que hacían. La Universidad se había comprometido en no tocar tales providencias y beneficios, tal y como se había acordado. A pesar del recorte presupuestario hecho por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior que afecta el desempeño de las Universidades, las autoridades universitarias además de no tocar las providencias estudiantiles han procurado mejorar la calidad de los servicios buscando recursos por otras vías. También la directora del comedor habló claramente de los esfuerzos y sacrificios que todo el personal del comedor hace para alimentar a 7 mil estudiantes diariamente.

Creo que hay algo que no está bien en todo esto: sistemáticamente se ha venido haciendo del ‘campus universitario’ un ‘campus de batalla’ donde ha habido vehículos quemados, algunos estudiantes heridos, armas y disparos, bombas lacrimógenas… ¿Qué es esto? ¿A quién le interesa mantener este ambiente de caos y anarquía? ¿De dónde provienen las armas? ¿Con qué finalidad?…

Creo que esta lucha estudiantil se ha politizado de tal modo que va más allá de toda consideración racional académica: se ha convertido en objetivo político militar, como un bastión que hay que tomar a como dé lugar para imponer a sangre y fuego un modelo completamente distinto, nada plural y contrario a la esencia misma de la universidad – universalidad, donde caben las diferencias por muy antagónicas que éstas resulten. La autonomía universitaria está en peligro.

Desde estas líneas hago un llamado a la sensatez, el diálogo y la tolerancia. Esto es urgente y necesario. Quiero dejar claro que las autoridades de la UCV están dispuestas a ese diálogo.

* Raúl Herrera es párroco de la UCV

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