Yukpas, por la reivindicación de su derecho a la tierra

Territorios ancestrales Yukpa

Durante siglos, las etnias Yukpa y Barí, así como los grupos indígenas que les antecedieron, poblaron la Región de Perijá, actual estado Zulia. Según estudiosos de la Universidad del Zulia, durante las primeras décadas del siglo XX se inició un proceso de saqueo de estos territorios indígenas por parte de ganaderos, terratenientes y empresas petroleras trasnacionales. Casi todas las haciendas ganaderas de Perijá fueron originalmente territorios ancestrales de las etnias Yukpa y Barí.

Desde que perdieron sus últimas tierras planas entre 1920 a 1970, los Yukpa han vivido reaccionando contra la invasión y despojo de parte de hacendados, en este progresivo despojo fueron asesinados centenares de indígenas, y los sobrevivientes debieron replegarse a las montañas de la Sierra de Perijá.

Vale resaltar, que si bien a partir de 1999 se ha producido en Venezuela una reivindicación constitucional de los derechos de los pueblos indígenas, estos derechos no se han traducido en la restitución de los territorios indígenas ancestrales. De hecho, en el estado Zulia, localidad que posee el mayor porcentaje de la población indígena nacional, a la fecha, no se ha devuelto un solo metro cuadrado de territorio a las comunidades indígenas.

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La ocupación de territorios ancestrales por parte de las comunidades Yukpa de Perijá ha significado la respuesta natural ante la inacción gubernamental, específicamente, a la incompetencia de la Comisión de Demarcación de los Territorios Indígenas.

Violencia y discriminación contra el pueblo Yukpa

La lucha del Pueblo Indígena Yukpa de la comunidad Chaktapa ha estado marcada por el continuo desplazamiento forzado generado por los ganaderos terratenientes de la zona de Machiques: Guillermo Vargas, Tirso Vargas, Alejandro Chávez Vargas, agrupados en la organización GADEMA bajo la presidencia de Armando Chacín, comerciantes de madera, deforestadores de la Sierra, que hoy acusan de invasores a los indígenas.

Desde el año 2004 y durante el proceso de reivindicación de la demarcación de sus tierras ancestrales, la comunidad de Chaktapa ha sido víctima de hostigamiento por parte de los ganaderos de la zona. Esta comunidad ha sufrido reiteradamente desalojos violentos, agresiones físicas y amenazas de muerte por parte de grupos armados supuestamente contratados por los propietarios de las haciendas Tizina y Kusare, donde está asentada la comunidad.

De hecho, han ocurrido varios ataques de sicarios enviados por los ganaderos, intentando asesinar a Sabino Romero, cacique de la comunidad. Estas agresiones se concretaron el 22 de julio de 2008 en el asesinato a golpes del anciano de 109 años José Manuel Romero, padre de Sabino Romero, quien fuera víctima del propio Alejandro Chávez Vargas, dueño de la hacienda Kusare. La excusa esgrimida por Chávez Vargas para irrumpir violentamente en la comunidad Chaktapa, fue el supuesto robo de cuatro ejemplares de ganado de su propiedad. José Manuel Romero fue “levantado por la camisa desde donde se encontraba sentado y fue cacheteado, arrastrado y planeado por el hacendado, quien luego lo lanzó al suelo y salió corriendo hacia las montañas de la Sierra de Perijá”, según señalamientos de la organización Homo et Natura, del estado Zulia.

En ese mismo contexto, ocurrieron maltratos a las mujeres y niños de la comunidad, testimonios como los de Guillermina Romero Martínez, muestra la realidad que viven los indígenas: “Ese día en el camino estaban los niños y yo estaba lavando la ropa a orilla de un caño. Ellos llegaron callados y me encañonaron en el cuello, mientras me golpeaban por la espalda. Ellos me jalan por pelo, y me llevan arrastrándome. Me preguntan por Sabino y gritando groserías dicen que me van a matar. Los niños corrían llorando y ellos a la fuerza me montan atrás de la camioneta.”

El Ejército y la Guardia Nacional, cuya actitud y expresiones son claramente racistas hacia los indígenas, también han reaccionado contra las comunidades Yukpa, creando un cerco militar y propiciando todo un clima de terror y persecución contra los indígenas y los grupos sociales que les prestan solidaridad.

Los Yukpas son vejados continuamente toda vez que deben, antes de subir a sus comunidades montaña adentro, ser requisados para ver que es lo que suben. La cosmovisión y organización social del pueblo Yukpa es caricaturizada, reducida y humillada de continuo por soldados, familias ganaderas y pueblo en general.

En la lucha por recuperar sus tierras, el pueblo Yukpa, esta acorralado por el hambre, las enfermedades, la falta de agua, y la dura supervivencia entre las infértiles laderas de las montañas donde como hemos mencionado fueron arrimados por el sicariato ganadero de Machiques.

La acción institucional

En este contexto, el Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas en vez de dar soluciones, concentra sus esfuerzos en difundir que estos indígenas están siendo azuzados por el profesor Portillo de la Sociedad Homo et Natura, en tanto, manipulados por organizaciones que no respaldan al Gobierno Bolivariano, y que son calificadas de “contrarrevolucionarias”. También insiste en que deben respetar el derecho a la propiedad de los hacendados.

La Ministra Maldonado desestima las demandas de la Comunidad de Chaktapa y se concentra en obtener el apoyo político a su gestión por parte de los cincos caciques de los centros pilotos (caciques generales), promoviendo una confrontación entre hermanos Yukpa.

Ante estos hechos de violencia se teje un silencio cómplice del Misterio del Ambiente-Zulia, La Guardia Nacional, Ejercito, las Fiscalías competentes y los grandes medios de comunicación del estado Zulia, responsables de graves acusaciones vinculando a los pueblos indígenas con paramilitares del gobierno de Uribe o a otros grupos armados irregulares.

El General Gerardo José Izquierdo Torres del Fuerte Macoa en Machiques, el INTI Zulia, el Consejo Legislativo Regional, la Gobernación del Zulia, la Fiscalía local hacen comparsa común con un grupo de hacendados de Machiques para criminalizar y aislar a los dirigentes Yukpa en su justa e histórica lucha por recuperar su territorio.

Denunciamos el cerco militar, las detenciones arbitrarias, los maltratos y el uso excesivo de la fuerza contra las y los participantes de la caravana humanitaria que llevaba alimentos y medicinas al pueblo Yukpa. Hechos ocurridos entre el 22 y 23 de agosto de 2008.

Asimismo, condenamos la limitación al ejercicio de la defensa de los derechos humanos, en tanto Maryluz Guillén, Kelys Amundaray y María de los Ángeles Peña actuaron en función de vigilar el respeto a la vida e integridad física de Tomas Becerra y Luis Chaparro quienes fueron golpeados por funcionarios militares. Exigimos justicia en este caso sobreseyendo las causas que les fueron abiertas y erradicando la práctica de abrir procesos judiciales a personas que de manera pacífica realizan acciones de exigibilidad de los derechos.

Se requiere que las instituciones del Gobierno Nacional, cumplan con el mandato establecido en la CRBV artículos 119 al 126 a favor de los pueblos indígenas y en una acción de avanzada en función a la demarcación de tierras, se haga un peritaje de las bienhechurías y pague a los ganaderos el costo de las mismas.

También es necesario el reconocimiento y apoyo a los proyectos productivos de la comunidad de Chaktapa, apoyando la reforestación de las zonas desvastadas por la comercialización de madera. Esta acción del INTI Caracas debe hacerse extensiva también a las comunidades Guacaipuro, Río Yaza, Neremü, Jararamü que ocupan bienhechurías de las haciendas Ceilán, Paja Chiquita, Balcón y Medellín, respectivamente.

Extracto del original publicado por la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz
Maryluz Guillén
María de Los Ángeles Peña

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