Fracasos de las Iglesias Cismáticas en Venezuela

Honegger Molina

En la historia de la Iglesia Católica en Venezuela han existido cuatro proyectos de creación de iglesias paralelas. El primer intento fue el de Pérez de Velasco en tiempos de los Monagas. El segundo se forja con Antonio Guzmán Blanco en el poder, donde por medio de un decreto se pretendió separar a la Iglesia Católica de su vínculo con Roma. Este proyecto aspiraba la subordinación plena de la Iglesia al Gobierno nacional, enajenando bienes, asumiendo el monopolio de los nombramientos y regulando las actividades del clero. Este plan no llegó a ser puesto en práctica porque la Iglesia supo resistir. Por otra parte, su apoyo estuvo circunscrito a unos pocos clérigos y personas cercanas al mandatario nacional. Luego vino Cipriano Castro con su política civil de división eclesiástica en 1905, quien tampoco vio luz.

El historiador, Rodrigo Conde, titula uno de sus trabajos de investigación: “Un incidente olvidado del trienio adeco; la creación de la Iglesia Católica y Apostólica Venezolana”. Es el cuarto intento. Y se dio el año 1946. Este fue dirigido por Luís Fernando Castillo Méndez quien contó con al apoyo de Acción Democrática. Méndez quien fue ordenado de manera fraudulenta tanto de sacerdote como de obispo contó con abundantes recursos económicos que le permitieron tener un periódico propio y realizar continuos viajes por todas las regiones del país, así como a otros países para relacionarse con distintos grupos cismáticos de Brasil, Estados Unidos y Europa.

En los años sucesivos mantuvo una intensa polémica a través de los medios de comunicación con los principales voceros eclesiásticos de entonces. Aunque dijo tener el respaldo de unos treinta (30) sacerdotes solo fueron conocidos tres de ellos. Uno de los cuales se llamaba, Luís Ramón Vives, quien era un reconocido militante de Acción Democrática; incluso participó como diputado de la Asamblea Nacional.

El movimiento de Castillo Méndez desapareció después del derrocamiento del gobierno de Rómulo Gallegos. Pero en 1975 escribió una carta al entonces Ministro de Justicia, Armando Sánchez Bueno, donde le pedía una pensión recordándole precisamente su amistad como dirigentes de Acción Democrática. Desde ese momento quedó beneficiado con Bs. 4.200, mientras que los Obispos venezolanos, de legítima ordenación, para esa época recibían una asignación mensual por Bs. 2000. Este sustento económico en el año 1997 estaba en Bs. 80.000. pero con la llegada del presidente Hugo Chávez al poder, fue suspendido.

En los cuatro intentos podemos ver la filiación partidista de quienes conformaron la corriente y el fracaso de los mismos ante la pérdida de interés o de apoyo gubernamental, además, se desinflaron rápidamente por no tener apoyo en los sectores populares.

Más recientemente han surgido diversos proyectos de leyes de cultos y parlamento interreligioso que van por la línea de una intromisión, sumisión y manipulación de lo religioso desde la instancia civil que desemboca en otro intento por fundar una agrupación religiosa autodenominada “iglesia católica reformada de Venezuela”. Sus pastores, son disidentes de la Iglesia Luterana, la Católica, y manejan el rito anglicano.

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