China: olimpiadas y derechos humanos

Carlos Lusverti

El 13 de julio de 2001, el Comité Olímpico Internacional designó a Pekín (China) sede de los Juegos Olímpicos de 2008. Wang Wei, secretario general del Comité para la Candidatura de Pekín a las Olimpiadas de 2008, declaró: “Tenemos plena confianza en que la celebración de los Juegos Olímpicos de 2008 en China no sólo promoverá nuestra economía, sino que también mejorará […] los derechos humanos.” Un poco más tarde Liu Jingmin, vicepresidente del Comité para la Candidatura de Beijing a las Olimpiadas de 2008, afirmó que “Permitiendo que Pekín sea sede de los Juegos, contribuirán ustedes al desarrollo de los derechos humanos”. En marzo de 2004, una reforma constitucional incluyó una cláusula según la cual “el Estado respeta y protege los derechos humanos”.

Sin embargo, esto parece no haber sido logrado, en Pekín y sus alrededores, las autoridades chinas han silenciado y encarcelado a activistas de derechos humanos pacíficos en la “limpieza” previa a los Juegos Olímpicos. En Tíbet y zonas circundantes, la represión policial y militar de los manifestantes ha dado lugar a graves violaciones de derechos humanos en los últimos días y durante el recorrido de la antorcha olímpica también ha sido víctima del estrito control de los medios de comunicación.

Amnistía Internacional ha manifestado en su informe “cuenta atrás para los Juegos Olímpicos” del 01 de abril de 2008 su preocupación sobre cuatro ámbitos clave para los derechos humanos de especial importancia en el contexto chino. La situación de activistas de derechos humanos, la detención sin juicios justos, la libertad de expresión y la aplicación de la pena de muerte.

La represión de activistas y defensores de derechos humanos

“La represión de activistas ha aumentado, no disminuido, a causa de los Juegos”, ha dicho Irene Khan, Secretaria general de Amnistía Internacional. (1 abril 2008)

Antes y durante los Juegos Olímpicos, los activistas de derechos humanos corren en China un riesgo elevado de sufrir abusos, varios activistas han sido objeto de vigilancia y hostigamiento crecientes, mientras en todo el país aumentan los abusos contra estas personas y sus familiares. Especialmente grave resultan las denuncias sobre activistas de derechos humanos encarcelados por juicios motivados políticamente, gracias a disposiciones previstas en el Código Penal chino que son usadas para suprimir la disidencia y la practica de actividades legítimas son condenados gracias figuras vagamente definidas el “separatismo”, “subversión”, “perturbación del orden público” y “filtración de secretos de Estado”

La detención sin juicio justos

Según Amnistía Internacional, en mayo de 2006, “Pekín amplió el uso de una forma de detención sin juicio denominada “reeducación por el trabajo”, para “limpiar” la imagen de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos. Utilizado desde mediados de los años 50, el sistema persigue a personas que han cometido delitos leves pero que no se consideran legalmente delincuentes. Se les obliga a trabajar durante largas jornadas, de un modo similar al trabajo obligatorio en las prisiones.

Este mecanismos permite que las personas estén detenidas hasta tres años por cometer infracciones tales como propaganda ilegal, conducción de taxis sin licencia, actividad comercial no autorizada, vagabundeo y mendicidad, este tipo de detenciones administrativas vulnera el derecho a un juicio justo con las debidas garantías protegido por los tratados sobre derechos humanos así como la prohibición de trabajo forzoso

Libertad de expresión y censura

El gobierno chino prometió a no imponer “ninguna restricción a la labor informativa de los medios de comunicación y a la circulación de periodistas con anterioridad ni durante los Juegos Olímpicos”. Sin embargo, existe un estricto control sobre periodistas, periódicos y sitios web y que ha motivado que el país haya sido calificado como “el mayor carcelero de periodistas del mundo”, que contrasta con la mayor libertad que gozarán los periodistas extranjeros para realizar entrevistas hasta octubre de 2008.

Especialmente grave resulta la censura de sitios web, blogs y correos electrónicos, según información de Amnistía Internacional el “Escudo Dorado” o “Gran Cortafuegos de China”, sistema operado por una fuerza policial compuesta por unos 30.000 agentes, es el sistema de filtrado en Internet más amplio, de mayor alcance y más sofisticado tecnológicamente de todo el mundo.

Pena de muerte

Si bien la pena de muerte no está proscrita internacionalmente, el mundo camina hacia su abolición, pero China encabeza la lista de los países que todavía la utilizan en cerca de 68 delitos como fraude fiscal, malversación, aceptación de sobornos y algunos delitos relacionados con drogas.

El estado chino ha informado oficialmente que se redujeron significativamente las condenas a muerte y las ejecuciones, debido a la reintroducción de la revisión por el Tribunal Supremo Popular, pero la única forma de verificar dicha información es con la publicación de estadísticas nacionales sobre aplicación de la pena de muerte garantizando la transparencia y el acceso a la información y la reducción de los delitos en los que puede ser aplicada.

En Agosto el mundo verá los juegos, antes durante y después veremos si las reformas han sido reales y la situación de derechos humanos mejora. Lejos del debate de atacar o sabotear la realización los juegos olímpicos, o que se trate de una campaña en contra del gobierno, las manifestaciones deben dirigirse a requerir al gobierno Chino, honre los compromisos que hicieron sus autoridades al promover la candidatura y demuestre que no fueron promesas vacías.

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