Avances y retrocesos

Jesús Machado

Luego de los resultados adversos para el Gobierno en la consulta para la Reforma Constitucional, el presidente Chávez tenía al menos dos escenarios frente de sí: el primero era radicalizar el proceso político, utilizando vías alternas a la reforma constitucional, y el segundo era pactar con todos los factores de poder, lo que implicaría rebajar los planteamientos de su gobierno en torno la construcción del socialismo bolivariano.

En seis meses hemos sido testigos de cómo el actual mandatario nacional ha dado marcha atrás a un conjunto de medidas o leyes que generaron malestar en sectores de la población que amenazaban con convertirse en detonadores de movilizaciones.

Ciertamente que no todas las medidas que han sido reconsideradas afectan de modo decisivo la velocidad y dirección de las acciones presidenciales en la realización de su proyecto político. Lo que induce pensar que las retractaciones tienen que ver con movidas de tipo táctico.

Pero lo más resaltante es que todas las minas que se ha colocado a sí mismo el Gobierno logra desactivarla de inmediato conteniendo la onda expansiva y los daños que pudiera generarle a su imagen y gestión presidencial. Son movimientos tácticos que hasta ahora le han servido para contener conflictos de mayores magnitudes.

Por otra parte, los sectores de oposición, sería más adecuado llamar los sectores antichavistas, han mostrado reflejos lentos, faltos de iniciativa política, carencia de liderazgo y una ausencia total de una agenda propia. Son meramente reactivos a las medidas gubernamentales. Cuando estalla la mina se moviliza de modo lento y cuando cree que puede capitalizar el error gubernamental, le retiran el elemento conflictivo y hasta allí les llega la movilización, quedando a la espera de otro error gubernamental.

Al parecer el Presidente aprendió la lección del 2007. La oposición se moviliza a partir de los múltiples errores de la actual administración sin capacidad de poner en el escenario político nacional su propia agenda. Mientras, la agenda presidencial avanza, avanza y avanza…

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