Un mundo pluripolar

Piero Trepiccione

La tesis de un mundo pluripolar que se ha venido formulando desde diferentes rincones del planeta no es una idea descabellada. En la comunidad internacional, por la complejidad de las relaciones entre los estados y los particulares, se hace necesario orquestar un equilibrio basado en varias “patas de mesa” que mantengan un balance adecuado para poder procesar con eficiencia las grandes dificultades que se presentan hoy con mayor frecuencia en el marco de la globalización.

La ONU y los diferentes organismos internacionales deben representar a todas las naciones en particular para que su credibilidad y confianza vaya en aumento progresivamente; convirtiéndose en un interlocutor válido en el ámbito mundial. El hecho que Estados Unidos y las grandes potencias sean las que lleven la batuta de la política internacional produce disonancias que a su vez generan conflictos bélicos que traen pérdidas humanas y financieras que golpean el desarrollo de las naciones y sus pueblos.

Por tanto, la pluripolaridad es buena en tanto y cuanto produzca balances equilibrados en el concierto internacional de las naciones. Pero es importante señalar aquí que la pluripolaridad no sólo es buena en el ámbito internacional, también es buena en los ámbitos nacionales.

Los gobiernos deberían promover el pluralismo como una forma de garantizar visiones diferentes y equilibradas en el marco de sus fronteras. Esa es la autentica democracia. La democracia de la libre expresión del pensamiento así sea en contra de quien ejerce el Poder en cualquier nación. El pluripartidismo es una forma efectiva de garantizar la proporcionalidad de las opiniones políticas en un país y quienes defendemos la creación de un mundo pluripolar, también debemos defender el pluralismo en nuestras fronteras.

Sólo así nuestro discurso será creíble y cónsono con lo que planteamos y sentimos…

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Acerca del autor

Piero Trepiccione

Politólogo y director del Centro Gumilla Barquisimeto.