Movimiento Estudiantil: ¿cuál?

Jesús E. Machado M.

Libertad es un rostroEl relieve mediático que han tenido los estudiantes movilizados suscita algunos cuestionamientos. Es lugar común la mención de las acciones políticas llevadas a acabo por “el movimiento estudiantil universitario” en clara referencia a los que se han dado a conocer por sus manitas pintado de blanco. ¿Pero existe “un” movimiento estudiantil? ¿Todos los estudiantes universitarios se agrupan o se identifican con “este” movimiento estudiantil? ¿Entonces es correcto hablar de un movimiento estudiantil?

Si entendemos al Movimiento Estudiantil como el activismo político organizado en lucha por intereses y objetivos específicos y diversos que alcanzan el carácter de conflictos sociales, con expresión en determinadas coyunturas históricas, de variada raíz ideológica y magnitud protagonizada por estudiantes. Debemos concluir forzosamente que las movilizaciones protagonizadas por estudiantes no corresponden a UN movimiento estudiantil, lo que nos lleva a expresarnos de diferentes movimientos estudiantiles.

Es insoslayable el hecho que dos movimientos estudiantiles han acaparado la atención mediática: Los que se alinean con la isotopía discursiva de la oposición y los que se cuadran en defensa del actual mandatario… dejando por fuera a otras formas-modos organizativos estudiantiles que no captan la atención de los medios masificados de información.

Franelas rojas para toda ocasiónLas múltiples movilizaciones estudiantiles no son agrupables en un mismo conjunto, dada las formas, discursos, ideología, intereses y objetivos que defienden. En lo que tendríamos que reconocer la necesidad de adjetivarlos, entonces tendríamos que hablar del movimiento estudiantil opositor, movimiento estudiantil chavista y movimiento estudiantil autónomo para agrupar de alguna manera a los estudiantes con actividad política que no se encuadran dentro de estos dos primeros.

En todo caso si hay algo a lo que se le pueda llamar movimiento estudiantil, tendríamos que decir que este es plural, diverso, complejo y heterogéneo. Está marcado por la existencia de estudiantes con caracterizaciones complejas, por una fuerte segmentación de las instituciones académicas, por una diferenciación exponencial de las carreras, por la participación de los estudiantes que forman parte de la educación privada y los de las instituciones universitarias públicas, por un estudiantado de tiempo parcial, con un énfasis en preocupación por su titulación y su inserción en los mercados de trabajo.

La misma composición de estos movimientos estudiantiles deja ver los elementos heterogéneos en su conformación. Estos están compuestos por clases, sectores y grupos de clases diversos, no por ello democráticos (elemento del cual comentaremos en otra oportunidad) con identidades étnicas, culturales, religiosas, habitacionales similares y distintas, que en algunos casos convergen y en otros divergen y otros más ni se aproximan.

Su accionar político está atravesado por el tipo de institución en la cual participan, su incidencia en la gradación escolar, inclusive por sus culturas organizacionales, pero sobre todo, en los casos con mayor atención mediática, por las agendas oficialistas u opositoras.

Lo que queda claro es que no es correcto, en la actual coyuntura política nacional, hablar de un movimiento estudiantil.

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