Las sombras en la Evangelización de América Latina, reconocidas por Benedicto XVI

Eduardo Soto Parra, S.J.

Las palabras de Benedicto XVI al llegar a Roma luego de su visita a Brasil, en referencia a “las sombras que acompañaron la obra de evangelización del continente latinoamericano” han sido vistas en la opinión pública internacional como una respuesta no satisfactoria a la petición de perdón por el Holocausto de los pueblos indígenas, que han exigido algunos dirigentes indígenas, teólogos, historiadores y políticos latinoamericanos, entre ellos nuestro presidente, por lo que ocurrió durante la conquista y colonización del continente americano.

En efecto, para estos peticionarios, el reconocimiento de las “sombras” no ha sido suficiente, pues con esa afirmación no se reconoce ni la existencia de un “holocausto” ni mucho menos la culpabilidad de la Iglesia en los desmanes ocurridos en América durante la conquista.

Y es que responder a la pregunta sobre lo que pasó al inicio de la conquista con la palabra Holocausto, como el imputarle a la institución de la Iglesia la forma en que se diezmó la población indígena en el territorio recién conquistado, son asuntos que se inscriben en lo más intimo de nuestra identidad como cristianos y más que todo como latinoamericanos. El decantarse hacia un respuesta está directamente relacionado a la manera como nos concebimos hoy como hijos de esta tierra, más allá de las actitudes externas que pueden ir, desde el ingenuo sincretismo religioso católico mezclado con actividades de corte chamánico, hasta la pretendida racionalidad y despertar de la conciencia que ha impulsado a destruir la estatua de Colón en el Golfo Triste de la Plaza Venezuela con el consabido detrimento al patrimonio nacional.

Todo un abanico de opciones que no puede soslayar la opción ética, sobre la cual deben construirse políticas de atención a las etnias, la valoración de sus culturas, la preservación de sus lenguas, lo cual he sido hasta hace muy poco actividad casi exclusiva de los misioneros de la Iglesia Católica en todo el continente.

Bartolomé de las CasasEl Papa, a una pregunta compleja y determinante, le ha dado una respuesta que nos introduce en la complejidad de su respuesta, pues fueron muchos los factores que intervinieron en la llamada “conquista, colonización y evangelización” del continente americano, la cual no fue igual o uniforme ni en territorios, modalidades y sujetos. La sola mención de Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas nos hace referencia a esa complejidad, pues, aun cuando ambos eran pertenecientes a la misma orden y compartían el mismo horizonte político y cultural, sus actividades en defensa de los indígenas variaron notablemente en medios, profundidad de pensamiento y experiencias concretas en orden a la obtención de una disminución de las injusticias que ocurrían en las ”Indias Occidentales” cuyos únicos denunciantes en los centros de poder de la época eran los misioneros de la Iglesia Católica.

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