Hacia dónde va el país

Ya está en la calle la Revista Sic 692.

Con el título ¿Hacia dónde vamos?, el equipo de redacción de la revista decana de Venezuela sigue explorando las distintas aristas del proyecto político planteado por Hugo Chávez desde su reelección el pasado mes de diciembre. En medio del proyecto de socialismo y el debate con la teología cristiana, el equipo SIC preparó una serie de artículos para dar aristas de una discusión que no sólo es para las cúpulas políticas sino para las experiencias de organización comunitaria y de base que hace décadas hay en el país.

Estos son unos extracto de nuestro editorial:

“Se requiere sin duda de un Estado que favorezca, cada vez más, una mayor igualdad de oportunidades, pero no convirtiendo a todos los ciudadanos en empleados del gobierno sino propiciando para ello la expansión vigorosa de todo tipo de asociaciones, que se mantengan en su condición de organizaciones sociales, y por tanto no copadas por el gobierno, también asociaciones profesionales y de clase media, pero sobre todo las organizaciones de base popular, a la vez que estimula una sana politización de la sociedad, la adscripción política y la participación efectiva de los ciudadanos, en tanto sujetos responsables y capaces de orientar los rumbos sociales y políticos. No pareciera éste el camino hacia el que se nos quiere llevar”

“Un socialismo que se entienda monocolor, uniformado, armado, centralista, personalista, plebiscitario, sin control del poder, choca con la propuesta cristiana en cuanto ésta no puede justificar una sociedad en la que no existan libertadas públicas y/o en la cual la libertad haya quedado confinada a la esfera privada, aunque incluso ésta se coarte para dificultar que se cometa el mal, pues si algo es central para el cristianismo es la persona y la promoción de su autonomía, igualdad y solidaridad”.

“En muchas comunidades, tanto de los sectores populares como de las clases medias, hay una larga e inveterada experiencia de participación inclusiva que supera las diferencias y busca en el acuerdo su modo de establecer decisiones. En la manera de proceder del venezolano se encuentra el deseo de libertad que significa pluralidad. Nuestra gente sostiene una gran capacidad crítica frente a la realidad que se transforma en protesta, lucha y conquista de mejoras”.

“Esto nos permite soñar en un nuevo socialismo. Un socialismo popular, que nace de la cultura plural, heterogénea, libertaria, igualitaria y solidaria que está en las bases de nuestra gente. Es un socialismo que construido desde abajo y que se acerca al cristianismo en su doble raigambre de solidaridad y respeto por la autonomía personal. Es un socialismo que no intenta amenazar con armas y desfiles, con consignas violentas que llaman a la muerte, sino que dialoga, incluye y celebra la vida. Es un socialismo comunitario, afectivo. Este es el socialismo cristiano que nosotros postulamos”.

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