¿Desestabilizadores carcelarios o Estado ineficaz?

Carlos Alberto Nieto Palma

La situación de las cárceles venezolanas cada día tiende a complicarse más. Las autoridades de prisiones, con la vocería del Ministro de Interiores y Justicia Pedro Carreño y su Director de Rehabilitación y Custodia del Recluso Fabricio Pérez, repiten hasta el cansancio que se trata de un plan desestabilizador de la oposición financiado desde el exterior, sin hasta la fecha tener a los culpables y responsables de ese supuesto plan.

Ignoro si esa será la misma opinión de los familiares de las dos visitas muertas en la cárcel de “La Planta” por el estallido de una granada, o de los tres reclusos enviados a morir en Yare I por un traslado inconsulto, o las madres y esposas de los 412 fallecidos victimas de la violencia carcelaria en el año 2006 así como la de los casi 20.000 hombres y mujeres privados de su libertad que se encuentran en nuestras cárceles viviendo dentro de la miseria y el dolor.

Me gustaría conocer la opinión de mis lectores al respecto, sobre todo porque pongo en duda quiénes pueden ser más desestabilizadores en las cárceles. Si aquellos que denunciamos el horror que allí se vive o los que teniendo el poder y los medios para solucionarlo no hacen nada, mas allá de especular y manipular con la miseria ajena. ¿No son acaso más culpables de desestabilizar las cárceles, los que ingresan armas y drogas para propagar la carnicería humana que vivimos en el día a día penitenciario? ¿No serán más desestabilizadores aquellos que están en cargos directivos en el área de prisiones sin conocer nada de lo que es una prisión, o como dice mi Maestro Gómez Grillo: “sin haber derramado una sola gota de sudor penitenciario”?. O aquellos que están cerrando las puertas del único ente universitario de Latinoamérica que forma profesionales universitarios en penitenciarismo como es el Instituto Universitario Nacional de Estudios Penitenciarios (IUNEP) con casi 600 egresados en sus 15 años de fundado y en su gran mayoría en oficios distintos a las prisiones, porque quienes los forman (el MIJ) no los emplea luego.

No son acaso desestabilizadores los que a casi 8 años de haber sido promulgada la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se niegan a cumplir con lo allí establecido en materia penitenciaria resumidos en estos 10 puntos esenciales en el articulo 272: a) Sistema penitenciario que asegure la rehabilitación del interno o interna; b) Respeto a los derechos humanos; c) Espacios para el trabajo, el deporte y la recreación; d) Dirigidas por autoridades profesionales con credenciales académicas suficientes; e) Administración descentralizada a cargo de los gobiernos estadales o municipales; f) Pueden ser sometidas a modalidades de privatización; g) Se preferirá el régimen abierto y el carácter de colonias agrícolas penitenciarias; h) En general se aplicaran las formulas de cumplimiento de pena con preferencia a las penas de naturaleza reclusoria; i) Se crearan las instituciones indispensables para la asistencia pospenitenciaria; y j) Creación de un ente autónomo de carácter técnico para regir las políticas penitenciarias del Estado.

No podríamos llamar desestabilizadores a un Ministro y un Director de Rehabilitación y Custodia que anuncian humanizar el sistema penitenciario mientras las cifras de muertos y heridos, por hechos de violencia carcelaria, cada día aumenta mas o a la Comisión Presidencial para atender la Emergencia Carcelaria, que en 3 años de creada ha trabajado en la clandestinidad sin aportes, ni soluciones. ¿Quién desestabiliza entonces? Algo para reflexionar.

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